Page 29 - Setiembre 2017
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SETIEMBRE                                              LA PRENSA DE LA ZONA OESTE                                               23 Años informAndo
          2017                                                                                                                                      29








          me venía con ellas puestas (iba descalzo). ¡Qué  a distancia delatábamos nuestro andar, por el con-  amistad y servicio, lo cual lleva a que no falte opor-
          placer sentir aquello almohadillado bajo mis pies!  tinuo golpeteo del metal en el piso. La anécdota  tunidad en la cual a alguien está ayudando. En de-
          Lo malo es que, a diferencia de los zuecos, no me  con él fue cuando un día, y no me pregunten por  terminado momento atendía yo en un local, y en
          protegían de las maderas sueltas  con clavos ha-  qué,  llené  con  zapatos  viejos  una  bolsa  de  arpi-  otro mis hijas anotaban a los pacientes, daban in-
          cia arriba, y más de una vez terminé con mi madre  llera, la puse en un carrito con el cual jugábamos  formación, etc. Sucede que en el local en que ellas
          colocándome apósitos de aceite caliente alrededor  y me aparecí en su casa con mi carga. Siempre  estaban no había baño, y era Juan que, a solicitud
          del punto de entrada del clavo.                 contento y risueño, la toma por el fondo y dándola  de ellas, pedía y las cruzaba hasta la casa de la
             Después  las  zapatillas  “Incal”,  lindas  para  ju-  vuelta desparrama su contenido en el piso. Al ver  familia Torres, para aliviar sus necesidades fisioló-
          gar al fútbol. Yo jugaba generalmente de golero, y  todos aquellos zapatos viejos, resecos, descolori-  gicas. ¿Qué obligación tenía? ¿Por qué lo hacía?
          con aquel calzado me sentía como un resorte en  dos, inclusive algunos sin compañero me mira y  La respuesta está en Usted querido lector.
          el arco. Si bien era un placer usarlas, no era tanto  me dice:” ¿Quién te mandó?” Ante la falta de res-  Siempre dispuesto cuando le pedíamos: “Me
          al momento de quitarlas, sobre todo para quienes  puesta, junto con su esposa que en ese momento  abrís el consultorio”,”Me cerrás el consultorio”,
          nos rodeaban, a menos que estuviéramos fuera  entraba, conjugan la más paternal de las sonrisas  o cuando le preguntábamos “¿Hay mucha gente
          o con las ventanas abiertas. La combinación de  generando en mí esa imborrable imagen que hasta  esperando?”, o le decíamos, “Avisá que voy a de-
          goma y transpiración del pie generaba un aroma  hoy perdura.                                    morar”, y un sinfín de otras cosas que hacían de
          difícil de soportar.                                                                            Juan, un amigo compañero que “siempre estaba”.
             Con los que no hice buenas migas fue con un  Juancito Tous continúa                          Dejamos ese lugar, lo vemos de vez en cuando, y
          par de zapatos de charol que me compraron para   pegándole en el clavo                          ahora cuando le fuimos a plantear que escribiría-
          tomar la primera comunión. Negro brillante, se                                                  mos sobre él, nos recibió con la misma calidez de
          veían  de  todos  lados,  y  me  parecía  que  todo  el   Juan Tous, nació en Argentina en la Provincia   toda la vida. Ese es Juan. ¿Hace falta algo más?
          mundo me miraba. Los usé ese día y, a pesar del    de San Juan.                                    Terminando esta nota cúmpleme informar que
          enojo de mi madre, nunca más me los quise poner.   Otra historia. Elementos similares y elemen-  Juan Tous, el mismo buen hombre de siempre, me
          Después, aquí también llegó el plástico y los mate-  tos diferentes. Su padre, inmigrante español, vino   solicitó que hiciera público su agradecimiento a las
          riales sintéticos y eso es otra historia.       a América como tantos y se radicó en ese lugar   familias Torres, Otero y Paradello, por las múltiples
             Pues bien querido lector; zapatos por allá, za-  formando familia. Un coterráneo le dice, “venite a   instancias en que, de una u otra manera, ellas lo
          patos por aquí, pero… ¿quién los arreglaba?     Uruguay que aquí vas a estar mejor”, y efectiva-  ayudaron a seguir adelante.
             No sé cuántos artesanos zapateros hubo en    mente, en 1929 se viene y comienza como peón,      Ahora sí, luego de una “caminata” (pero con za-
          nuestra zona, sí sé, de dos de ellos que dejaron su   ahorra y compra una fracción, trae a su familia des-  patos) por la historia, y luego de recordar a dos
          impronta. Uno (El Tito Sessini) falleció con 93 años   de la Argentina, compra más fracciones y con diez   íconos de un oficio que tiende a desaparecer, les
          en 2005. El otro (Juancito Tous), pasando los 80   hijos, (cinco varones) arma una próspera empresa   digo que por aquí nos quedamos.
          sigue prendido a su martillo y a su “tres pies” como   familiar en la cual todos trabajaban y de la cual to-  Como decía un amigo de mi padre (que siempre
          hace más de cinco décadas.                      dos vivían. Llevaban las cosechas al mercado en   venía en auto) “Nos vamos caminando…”
                                                          carro tirado primero con burros y luego con caba-
          “El Tito” Sessini.                              llos. Posteriormente en un camioncito “Ford 31”.
          “Con media suela y taco”                           En 1960 Juan contrae matrimonio, decide dejar                              Rómulo Guerrini
                                                          la granja y comienza a
             Sessini, nació en Paso de los Toros (Tacuarem-  trabajar con su cuñado
          bó) en 1912. Su padre, inmigrante italiano, se ocu-  en otro emprendimien-
          paba de construir y reparar viviendas, sobre todo   to familiar consistente
          en las estancias. Siendo niño contrajo poliomielitis,   en una fábrica de cal-
          cuya secuela no le impidió trabajar como obrero   zados. Estaba ubicada
          en la construcción de la represa de Rincón del Bo-  en Paso de la  Arena,
          nete. Finalizada la monumental obra, Tito, al igual   en el 6646 de la actual
          que muchos, quedó sin trabajo y decide emigrar a   calle Luis Batlle Berres.
          Montevideo. Al inicio vivió en pensiones y se man-  Cambian las condicio-
          tenía haciendo changas. Mientras tanto concurría   nes del mercado, la fá-
          a U.T.U. en donde estudió y se recibió de su oficio   brica tiene que cerrar y
          de zapatero. A la vez desarrollaba militancia políti-  Juan, que había apren-
          ca en el Partido Colorado teniendo un comité en la   dido el oficio, queda en
          ciudad vieja con el grupo de Alba Roballo y Zelmar   el mismo lugar traba-
          Michelini, consiguiendo posteriormente un empleo   jando como zapatero.
          en el Poder Judicial. Casado, con dos hijos, con   Cambió de local más
          empleo y oficio, decide afianzarse y buscando casa   de una vez, pero siem-
          para alquilar  la encuentra en el Paso de la Arena.  pre  se  mantuvo  en  un
              En la vieja Avda. Simón Martínez, número 6411,   radio no mayor de cin-
          frente a la balanza de vialidad que allí hubo, vivía   cuenta metros.
          la familia Mujica Cordano, quien ofrecía en alqui-  Si  buscamos  una
          ler una vivienda a los fondos de la principal. Poco   anécdota por supuesto
          tiempo vivió allí nuestro amigo zapatero, para tras-  que la encontramos.
          ladarse luego  a otro domicilio en la misma calle   Tiene él un carisma
          pero más hacia la calle Tomkinson, en el número    particular que irradia
          6549. Allí estaba para alquilar el edificio en el cual
          había funcionado la primera escuela de la zona,   ILE DE OXALA
          propiedad en ese momento, de Margarita Cabrera,
          catequista de la capilla Schiaffino. Desde 1959 y   IMANJA KASIQUE
          por muchos años  esa dirección, “lo de Sessini”,
          era sinónimo de “El Zapatero” y a ese lugar todos   7 ondas exu Rey
          llevaban sus zapatos  y carteras de cuero desco-  Buzios .........$ 1.600
          sidas para reparar. El arreglo habitual era media   Cartas ............$ 800
          suela y taco. Como en esas edades éramos muy     Consulta $ 160 de 10 a 20 hs.
          destrozones de calzado él preguntaba:” ¿con cha-  Por el tel.: 2314 2190
          pitas?” La respuesta era siempre “Sí”. Esas chapi-  de lunes a viernes
          tas eran placas de metal con forma de media luna   Tel.: 2314 2190
          que se aplicaban en la parte externa de la suela y
          en el taco, para que el arreglo durara más tiempo.   Gratis Tarot y Videncia en el
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