Page 28 - Setiembre 2017
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23 Años informAndo                                     LA PRENSA DE LA ZONA OESTE                                                SETIEMBRE
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           AL RESCATE DE LA MEMORIA


          Zapatero a tus zapatos









              uchas veces hemos oído esta expresión a  mercado industrial y comercial que no nos atañe  nes o con primorosos zapatitos de bebé. Sí recuer-
          Mpropósito  de  situaciones  cotidianas  que  nos  analizar.                                    do la etapa de hombre primitivo: siempre descalzo.
          recuerdan  que  cada  uno  de  nosotros  tiene  que   ¿Fue siempre así? Parece que no. No nos ima-  Nadie me rezongaba, era costumbre. Volver de la
          ocuparse de lo que sabe, o en lo que es diestro,  ginamos al hombre primitivo calzando Hush Pup-  escuela al mediodía y tener toda la tarde para mí,
          dejando para otros las tareas o temas en los cuales  pies  o a la mujer primitiva con un estilizado Ricky  en total libertad, entre los hombres que trabajaban
          no somos los mejores. Nada tan cierto, nada tan  Sarkany.                                       la quinta y… ¡descalzo! Lo recuerdo con enorme
          verdadero,  razones  que  explican  la  permanencia   Como en toda sociedad, los primeros en acce-  placer y agradecimiento. ¿Vemos hoy niños des-
          en el tiempo del mencionado refrán, y con vigencia  der a un beneficio son las clases más acomoda-  calzos? ¡No! Para nosotros era normal. José, un
          plena.                                          das. En este caso fueron reyes, integrantes de la  inmigrante ruso que trabajaba en la quinta, jamás
             ¿Es  que  nos  ocuparemos  hoy  del  refranero?  corte, el clero, etc., los que inicialmente protegie-  se calzaba. Nosotros niños, mis amigos y yo, en
          Sería interesante, pero el Rescate de la Memoria  ron sus pies.                                 la hora de descanso íbamos con él y jugábamos
          nos lleva, en esta oportunidad, por otros senderos.  Fueron los Asirios, los Griegos, y los Egipcios  a pincharle con clavos sus talones que parecían
             Alguna vez hablando sobre los transportes co-  quienes  nos dejaron  en sus pinturas  y en sus  suelas, y él se reía de nuestra curiosidad. Descalzo
          mentamos que el medio para trasladarse más anti-  tumbas muestras de esos calzados. Primero fue-  era más fácil trepar a los añosos sauces al borde
          guo y más seguro eran nuestras piernas. También  ron sandalias, luego los zapatos y las botas. Pre-  de la cañada, a los ciruelos y a los damascos para
          dijimos que era el más práctico y el más econó-  dominantemente  las mujeres, y sólo en el interior  poder así saborear el exquisito fruto nacido de sus
          mico. Un todo terreno, siempre pronto,  que como  de las viviendas, usaban un calzado  llamado za-  flores. Lo que se transformaba en un inconveniente
          nos lo habían regalado al nacer, muchas veces no  patilla muy similar a lo que hoy conocemos como  insalvable era caminar por la alfalfa recién segada.
          lo valorábamos en su real dimensión salvo cuando  pantufla.                                     ¡Imposible! Los cabitos, rectos y duros, se conver-
          flaqueaba.                                         A través de los siglos el uso del calzado, sobre  tían en penetrantes agujas en nuestra piel. Tampo-
             Pues bien. Esas piernas: ¿En qué se apoyan?  todo en las ciudades, se fue generalizando y en  co podíamos acercarnos al castaño pues a veces
          Naturalmente, en nuestros pies.                 función  de  ello  surgió  un  importante  y  necesario  no veíamos, en el suelo entre las hojas, los frutos
             Querido amigo: Si  Ud. hace un pequeño alto en  oficio: el de zapatero.                      caídos, pero los sentíamos cuando las espinas nos
          la lectura y vuelve al título empezará a comprender   Todo el trabajo era manual o con pequeños ins-  hacían recordar su presencia.
          hacia dónde vamos. ¿A los zapatos tal vez? Sí, za-  trumentos de tipo artesanal hasta que, a mediados   Clap, clap, clap…, ahí vienen los zuecos.  Tie-
          patos y zapateros ocupan nuestra atención en esta  del siglo XIX, surge en Estados Unidos la mecani-  rra y árboles, descalzo. Establo y bodega, calza-
          oportunidad.                                    zación y nace la industria del calzado. Extendida a  do. ¿Pero con qué? Para trabajar con los animales
             Muy lindas las piernas, musculosas, a veces  todo el mundo dará ocupación a miles y miles de  (cama, estiércol, ordeñe) se usaban zuecos, para
          velludas  las de  él;  esbeltas,  armónicamente  pro-  obreros. En paralelo al crecimiento de la industria  trabajar en la bodega también. Mi padre me los
          porcionadas las de ella, pero ambas necesitan de  fue disminuyendo el número de zapateros fabri-  compraba acorde a mi pie. La base era una made-
          sus pies y del calzado que los proteja.         cantes, transformándose muchos de ellos, en za-  ra de casi tres centímetros de espesor y la capella-
             Mirando vidrieras vemos infinidad de ofertas de  pateros reparadores tal cual llegamos a conocerlos  da de un cuero color ocre, muy duro, claveteado a
          calzado de todos los tipos. De vestir, de trabajo, de  siendo niños. Este oficio también fue y es acorra-  la plataforma. Para que el pie ajustara al calzado y
          lluvia, deportivos, etc.  De goma, de plástico, de  lado por la industria, porque con los nuevos mate-  no se lastimara por la rigidez del cuero, era envuel-
          lona, de otros materiales sintéticos, de diferentes  riales y con la importación de unidades a muy bajo  to en tiras de arpillera. Recuerdo el calor que daba
          cueros, etc. En ésto último, tanto más elevado el  precio, es cada vez menos atrayente la reparación.  la arpillera y la sensación de protección que trans-
          precio como más escaso es el pobre animalito que   Hasta aquí un bosquejo muy somero de la his-  mitían aquellos zuecos al andar pisando el agua
          le tocó ser estímulo a nuestro ego. De todos colo-  toria del zapato y la humanidad. Ahora una rápida  en la bodega o el estiércol en las caballerizas, y el
          res, con o sin cordones, con mayor o menor taco,  mirada del zapato en “nuestra humanidad”. Sí, rá-  placer de pisar las castañas o quebrar los cabitos
          todas las variedades que se le ocurran al diseña-  pidamente les cuento cómo usábamos ese artículo  de alfalfa bajo la suela.
          dor…, y más también.                            en el oeste granjero en la segunda mitad del siglo   Todo pasa y el zueco quedó atrás.   Apare-
             Enorme oferta, enorme variedad y un único fin:  pasado.                                      cen las alpargatas “Rueda” con suela de yute. Mi
          vender. Utilizando una ineludible necesidad, como   Miro mis pies y si bien no lo recuerdo, los he vis-  mamá me mandaba  comprarlas a “lo de  Yuly”,
          es la protección de  nuestro pie, se creó un enorme  to en esas fotos familiares cubiertos con escarpi-  el almacén de enfrente; allí me las probaba y ya

                 Arena                                      NEMAR                                          SALÓN ITALIA


           Pedregullo                                                                                       Recargas de celulares / Juegos en red
                                                               AÑOS DE
            Gramillín                                       EXPERIENCIA                                     Arts. Escolares / Fotocopias / Golosinas
                                                                                                             Helados y bebidas / Diarios y revistas
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             Horario de 08.00 a 18.00 hs.                                                                   Luis Batlle Berres 246 esq. Silvestre Ochoa
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