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MAYO LA PRENSA DE LA ZONA OESTE 23 Años informando
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alma, y tengo el privilegio de darme cuenta que de la Sra. de Mujica (madre de quien fue nuestro Nievas, Margarita Pereira, Chichí Pérez, Auro-
también quedó en mi corazón. Nuestra maestra Presidente). Sucede que cuando la pelota caía ra Sartre, Olga Alonso, Ciro Peña, Lina Pereira,
tenía veintidós años (Nos separaban tan sólo hacía ese lado, había que ir por el frente de la Gladys Ghan, Nilson Escaraboto, Ozano(varón),
doce años), pero aquellos grandes lentes la finca, golpear y pedirla, generando en la dueña Atilio Do Reis, “Jopito”, Guzmán Izquierdo, Pe-
hacían aparecer mayor dándole un plus en au- de casa la consiguiente molestia (tenía que ir dro Rodríguez, Walter Giménez-“Valeriano”,
toridad. Era diferente, llegaba más a todos y a a atender, ir hasta el fondo a buscar la pelota, Regalado(varón), Búa(mujer), Lladó (varón),
cada uno de nosotros. Su cercanía “daba cosa”. volver y entregarla). Una, dos, tres veces, al final Laborde(varón), De Esteban(varón), Myriam Fer-
Tal vez, nosotros varoncitos, ya percibíamos que la pelota sólo se entregaba una vez a mediodía nández, Juanita Martínez, Norma Lavega, Mi-
además de maestra era mujer, generando eso un al irnos para casa. En parte lo solucionábamos guel Ayup”.
encantamiento en el cual la relación fluía de tal llevando pelotas de repuesto. Nadie quería ir a Ignacio, un niño como cualquier otro. Pasó
forma que en realidad, en vez de faltar, quería- pedirla para evitarse el natural rezongo. Pero en por su escuela. Allí aprendió a leer y a escribir, a
mos ir a la escuela porque era ese el lugar en realidad cuando por último decía: “Bueno, tomá” sacar cuentas, adquirió las herramientas que le
el cual tan lindo era estar. Sí, un año más para lo sentíamos como una caricia, se sentía que en permitirían crecer y defenderse en la vida. Tam-
aprender, pero una maestra que nos hizo amar y esa expresión había un profundo contenido de bién aprendió a obedecer, aceptando la autoridad
respetar a la Escuela Pública de tal manera, que amor hacia ese niño que iba a reclamar su pelo- de sus mayores. Fue discriminado y discriminó,
tal vez con sólo agradecer no cancelemos la deu- ta. Tal vez veía en él a su propio hijo que pocos supo jugar en las dos canchas, lo cual le permite
da contraída”. años antes seguramente también habría tirado la hoy, tomar distancia y opinar. Nunca faltó a cla-
“Decime Ignacio: En sexto te cambiaron de pelota para el otro lado. Eso no lo sabemos. se, tampoco sus maestras. Cultivó, sin saberlo en
escuela. ¿Por qué? ¿Qué pasó?” Otras cosas para contarte se daban en las cla- aquel momento, amistades que han generado a
“No tengo la menor idea. Mi padre nunca me ses de canto. Una, el inevitable “sa” al cantar el lo largo de la vida, raíces imposibles de arrancar.
dijo nada. Fue mamá la que me informó que iba Himno. Sabíamos que no lo teníamos que repetir Fue objeto del cariño de sus maestras, todas por
a ir a otra escuela. De nada valieron protestas y la primera vez, pero siempre alguno lo hacía, y igual, y cada una con su impronta. Hoy goza del
llantos; llegó el día y, como la primera vez (pero esperábamos que sucediera para reírnos de él. poco frecuente privilegio de mantenerse en con-
sin mi alegría), me llevó y habló con la que iba a Otra, es que pasó mucho tiempo antes que me tacto con una de ellas. Sí, María Teresa Gualco e
ser mi maestra de sexto, María Julia”. diera cuenta que en la marcha “Mi bandera” ¡No Ignacio disfrutan de la comunicación y el contac-
“Como para agregar a la nota: ¿Quieres decir había que decir “Juan retazo”! to iniciado entre una maestra y su alumno hace
algo más que te acuerdes?” No creas que éramos angelitos. También te- sesenta y dos años en un salón de la escuela
“Sí, claro. Independientemente de la clase en níamos nuestras maldades. Como te conté lo de pública Nº 150 del Paso de la Arena.
que estábamos, existía el vínculo con la escuela la discriminación conmigo (la capa y el loro), te
toda, y su entorno. Estaba la Sra. Mercedes, una cuento que yo participaba de lo que ahora llaman NOMBRES DE LAS MAESTRAS
morena alta y delgada, de pelo entrecano, encar- “Bulling”, pero agrediendo a otro niño. ¿Por qué? 1º) Hilda Vallejo
gada del aseo de los salones y baños. No me No me lo preguntes. Lo cierto es que había un 2º) Juanita Aiscorbe
preguntes por qué, ni a qué, pero siempre tenía niño muy “bonachón”, de aspecto particularmente 3º) Norma C. Pitta
charla con nosotros. inofensivo, poco reactivo a los agravios, en una 4º) Marta Anfozzi
La Sra. Directora, parecía muy mayor, pero no actitud predominante de huida que por supuesto 5º) María Teresa Gualco
llegaría a los cuarenta años teniendo en cuenta no pasaba desapercibida en el resto de los alum- 6º) María Julia Santana
la edad de sus hijos. Su Dirección (le llamába- nos. Pues bien: Lo agarramos “de punto” y siem- Directora- Milka Gambardella
mos “el escritorio”), un lugar prohibido al cual sólo pre le hacíamos bromas, o le colgábamos alguna
veíamos desde afuera. cosa, o le escondíamos el cinturón, o los cordo- Estimados. Comenzamos con un título que
Las peleas, después del “cortá pa´ la salida”. nes de los zapatos, etc. Y yo participaba de ello. dice: Parece Cuento.
Era la cultura del honor y cumplimiento de los Otra vez: ¿Por qué? Porque había que hacerlo, Y a Uds.: ¿Qué les parece?
códigos. Una vez hecho el “corte” sabíamos que porque todos lo hacían, porque si no lo hacías no Más allá de realidades y fantasías este relato,
iba a haber pelea. La noticia corría como reguero eras “de los nuestros”, y porque al fin y al cabo: que finaliza, trató de cumplir con los cometidos
de pólvora, y todos esperábamos el momento. Si ¡No le generábamos tanto daño! Hoy a la distan- del Rescate de la Memoria.
bien era afuera de la Escuela (en el campito de cia y con otros ojos entiendo la lucha contra esa No sé si lo logramos o no, pero que lo intenta-
enfrente), había que eludir a las maestras porque costumbre, y el daño que se le hace a quién es mos estoy seguro. Una vez más, queridos lecto-
interrumpían la pelea y llamaban a los padres. La en ese momento, la víctima”. res, ustedes tienen la palabra.
más famosa que recuerdo se dio entre nuestro “Bueno, Ignacio; veo que si no te paro con-
líder “el negro” Santana (no era negro, nosotros tinúas hasta la noche, y a mi grabador se le va Hasta la próxima.
así le decíamos) y Pastor, un muchacho nuevo a acabar la cinta. Por último: ¿Tienes nombres, Rómulo Guerrini
en el barrio. No recuerdo quién ganó, pero eso no te acuerdas de alguien? No importa si los ves o
importa; seguramente fueron separados por las no, si sabes de ellos o no, tampoco significa que
maestras, no lo recuerdo. los que no nombres no hayan sido parte de esa
La discriminación que me hacían otros niños etapa. Sólo los que tú te acuerdes”.
riéndose de mí porque cuando llovía mi madre “Paaah, no seas malo, no me pidas eso. Sé
me obligaba a llevar una capa de color gris con que después que te vayas me voy a acordar de
capucha, que nadie llevaba. Por supuesto que no más de uno y voy a decir: “Aaah, me olvidé”. Está
me mojaba, pero todos se fijaban en mí, tocando bien, por otro lado pienso: ¿Y por qué no decir
la capa, tirando de ella, etc. En la clase no tenía de quienes me acuerdo? ¿Cuál es el pecado?
dónde guardarla y a veces me la escondían. Tan- Queda claro que son solamente los compañe-
to me negué a llevarla que al final mi madre lo ros de clase, no son
aceptó, además había crecido y parecía un pin- los amigos de barrio
güino entre palomas cada vez que la usaba. Otro con los cuales me crié
motivo de discriminación se daba conmigo por- ya que algunos iban a
que la Srta. Aiscorbe, que era la única que iba a otra escuela o iban a la
su trabajo en vehículo propio, al pasar frente a mi misma pero estaban en
casa me llevaba y me traía todos los días. Natu- diferente clase o turno.
ralmente eso generaba una diferencia que motivó Por nombre, ape-
el mote de “el loro de la maestra”. En tercero me llido o apodo, todavía
liberé y fui a pie con todos mis amigos diciéndole me acuerdo de: Los
definitivamente adiós al loro y a la capa”. hermanos Chiazzaro,
“Aparte de estas cosas que no te deben ha- los hermanos Brilache,
ber sido muy agradables: ¿Tienes algo más para los hermanos Fierro,
contarnos?” Mirta de León, Juan La
“Sin duda, por ejemplo los partidos de fútbol al Cruz, Vázquez (varón),
costado de la escuela contra el terreno propiedad Ruiz(varón), Susana
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