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23 Años informando                                     LA PRENSA DE LA ZONA OESTE                                                     MAYO
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           AL RESCATE DE LA MEMORIA



          Parece cuento








          Todo sucedió una vez…





              “Levántate”, le dijo su mamá. “Hoy comienzas  salón en el que comenzaba su aventura escolar.
          la escuela.”                                       Mesas y sillitas, niños y  niñas, hojas, lápiz,
             Como un resorte, quien ésto escuchaba se le-  “Faber número dos” goma para borrar, crayolas
          vanta y, siguiendo las indicaciones de su madre,  de colores y la maestra circulando entre todos,
          se dirige al baño. Luego del natural “pichí”, se  poco a poco hicieron que él se fuera adaptando
          sube a aquella blanca y enorme bañera de hierro  de tal forma que, en la prometida visita a la hora
          cuyo frío,  en parte, se disimulaba por el calorcito  del recreo, acepta sin más, cuando su madre le
          del agua que  contenía. El jabón en su pelo y ojos  dice: “Bueno, te vengo a buscar a las doce”.
          no le impedían preguntar: “¿Vos me llevás?”        Y así transcurrió el primer día escolar de nues-
             “Sí, cállate que se me hace tarde”, responde  tro  amigo Ignacio. Los meses pasaban rápida-
          su madre, quien luego de enjuagado, secado y  mente, aprendiendo las letras, los números, las
          vestido, lo manda a la cocina  a tomar la leche.  primeras palabras, etc. Nos cuenta una anécdota
             Allí, entre ahumadas paredes, sobre la calien-  que se produjo con el aprendizaje de los números  olvido el rezongo de la maestra y por supuesto,
          te plancha de la cocina a leña estaban la cacerola  que no tiene desperdicio, y que hoy podríamos  a la cola, el de mi madre. La pregunta que hasta
          con leche recién ordeñada por su padre y una hu-  considerarlo  casi como un caso de corrupción,  hoy me hago es: ¿Y si hubiera dicho que ese ma-
          meante cafetera. Acompañaban las tostadas de  pero que no prosperó gracias a la atenta mirada  marracho lo hizo él?  Cosas que pasan”.
          pan negro hecho en el horno de barro y la man-  de la Srta. Hilda.                                 El tema de los números tres no impidió que
          teca casera.                                       Así nos lo contó: “Teníamos cuadernos de ho-  ese  niño pasara de año,  y ya en  segundo  con
             Qué importante  se sentía Ignacio. ¡Ya era  jas lisas, otros de una raya, y otros de doble raya.  Juanita Aiscorbe nos cuenta un hecho protago-
          grande! ¡Ya  iba  a  la escuela al igual que otros  Se utilizaban unos u otros según la tarea. En el  nizado por Berta Santana, compañera y amiga,
          niños más grandes que él!                       liso la maestra nos imprimía, con sellos de goma,  porque sus casas estaban muy próximas.
             “Vamos, vamos, que se hace tarde”, le decía  diferentes animales que nosotros pintábamos;       Nos lo relata así: “Estábamos en clase hacien-
          su mamá;” ¡qué lindo que estás para ir a la es-  en el doble  raya aprendíamos  las letras, pero  do un trabajo, todos en silencio y de repente ella,
          cuela!”.                                        sobre todo a  hacer las mayúsculas; y  en el de  sin previo aviso, comienza a cantar en voz alta
             Caminar varias cuadras y cruzar unos campos  una raya aprendíamos los números. En este cua-  una canción que estaba de moda:
          no pareció tan largo como la distancia entre el  derno,   contra el margen izquierdo, ella escribía   Teeengo ganas de bailar el nuevo compás…
          portón y la puerta de esa que, por seis años, iba  un número y nosotros completábamos el renglón          Dicen todos cuaaaando me ven bailar…
          a ser en gran parte su casa. ¡Qué grande todo  repitiéndolo. Parece fácil, pero no lo era tanto. Mi          Y qué soledad…, me gusta bailar… El
          aquello!                                        problema  era con el tres. No había manera de  Bayóooon!
             Sin soltar la mano materna, es llevado hasta el  lograrlo, ni de hacerlo aunque sea parecido al de   Como ella se sentaba al fondo de la clase, to-
          salón de primer año. Allí conoce a la Srta. Hilda,  ella. Yo veía que a mi compañero Suárez le que-  dos nos dimos vuelta y vimos cómo la maestra
          su primera maestra. A pesar del cariño demos-   daban fenómenos y por lo tanto me pareció una  llegaba hasta allí, pidiendo una explicación que
          trado por ella, nuestro niño sintió el cambio de la  buena solución que él me los hiciera, cosa a la  nunca llegó”.
          mano. Se desprendía por primera vez de la de  que accedió sin reparos. ¡Mama mía! ¡Para qué!       Aquí nuestro amigo deja la mirada perdida, o
          su madre y comenzaba el contacto con otra per-  Cuando veo mi cuaderno con una fila de horroro-  como si mirara hacia adentro, y aparece en su
          sona, desconocida, y en un mundo desconocido.  sos tres sin las esperadas curvas sino que espan-  rostro el esbozo de una sonrisa. Sin duda que
          No soportó el cimbronazo y rompió en un incon-  tosamente angulados, y para peor tan marcados  de algo se acordó, pero no me lo dice y tampo-
          tenible  llanto.  En el más absoluto  desconsuelo  que si intentaba borrarlos quedaba la marca en  co le pregunto. Quizás fuera una picardía, o sin
          se produjo la separación y, ante la promesa ma-  el papel, o se rompía no supe qué hacer. Nunca  quizás, su rostro estaba sencillamente, reflejando
          terna: “Vengo a verte en el recreo”, es llevado al  entendí qué pasó. No dije que fue él. Tampoco  el placer de sentirse por un instante otra vez en
                                                                                                          aquellos bancos.
           NEMAR                                           Especialistas                                  Sarita. Allí ni las multiplicaciones ni los decimales
                                                                                                             Recordando y recordando llega a tercero, con
                                                                                                          impidieron  su pasaje a cuarto en donde Marta,
                                                                                                          con un gesto o con una mirada, imponía su au-
               AÑOS DE                                                                                    toridad.
                                                                                                             “Decime Ignacio: ¿Qué recuerdo te quedó de
                                                                                                          ella?”.
            EXPERIENCIA                                                                                   por su tez blanca y pelo entre castaño y rubio;
                                                                                                             “Le decíamos La Gata amarilla, seguramente
                AVALAN                                       Mecánica en general                          más bien baja, con voz grave y muy autoritaria,
                                                                                                          todos la respetábamos.
               NUESTRO                                                                   Test de          enojarse  ni alzar la voz, me envió a otra clase
                                                                                                             Una vez  había hecho mal un trabajo  y, sin
               TRABAJO                                                               Diagnóstico          donde había una muy  buena alumna llamada
                                                                                                          Marta Drommer, de la cual yo tenía que apren-
                  Reparaciones,                                                          Bosch            der.  Nunca entendí  bien esa  observación, pero
                                                                                                          así fue”.
             repuestos y ventas                                                       El Zorzal              Como Uds. ven él va recordando y recorriendo
                   de bicicletas                                                                          en su memoria todos sus grados y sus maestras.
                                                                                                          Veamos qué pasó en quinto.
                                                                                          9440               “Tal vez fue el más lindo. De repente porque
                     CREDIT OS                                                    Tel: 2312 03 35         hacía más años que estábamos juntos, o tal vez
             Camino Las Chimeneas 6156 frente                                         099 314 984         por la maestra “Nené”. A lo mejor por ser más
                                                                                                          “mayorcitos”, no sé, pero fue un año que que-
            a la cancha Chimenea Tel: 2312 25 30                                                          dó grabado para siempre en mi recuerdo, en mi





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