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ENERO LA PRENSA DE LA ZONA OESTE 23 Años informando
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Se dedicaba más al comercio de revistas lia. Lo conocimos cuando se instaló en
que de diarios. Muy hincha y muy integra- un quiosco típico para venta de diarios,
do a la familia del Club Huracán. Cuando revistas y golosinas donde hoy se en-
joven corría en bicicleta y de allí surge la cuentra la parada de taxis de Paso de la
anécdota de una carrera que hizo con pi- Arena. En realidad donde hoy es calle,
ñón fijo, y cuando llegó a la meta parece porque esa parte fue ensanchada. Des-
que se olvidó de ello y en vez de parar pués se instala enfrente, pegado a lo
salió despedido hacía adelante como un que era el “Bar Añón”, donde sigue hoy
proyectil. Desde ahí muchos lo apodaron: su hijo con una ampliada oferta comer-
“Piñón fijo” cial. Luchador incansable en defensa de
los más desposeídos, tenaz defensor de
Enio Medina sus convicciones, de las que no abdicó
a pesar de lo que tuvo que soportar. Su
También así lo conocimos, aunque en incomparable sentimiento solidario lo
realidad su nombre era Enio De los San- impulsó a recorrer estoicamente todo el
tos. Trabajaba en UTE y repartía diarios de país en un carro, recogiendo voluntades
noche. Se le recuerda como de carácter para donar sangre. Vivió encarnando
alegre y muy bromista con la muchacha- preceptos Artiguistas que intentó aplicar
da joven. Prendía fuego los “Judas” antes a ultranza, y defendió versiones de la
de tiempo, y aún persisten en la memoria historia con las que logró que se decla-
anécdotas como la de la tarrina que co- rara a Paso de la Arena centro histórico,
mentaremos más adelante. en relación al éxodo del pueblo oriental.
Tuvo dos hijas (Ecilda y Yaqueline) y un Isolino Fernández (El Pelotón) fue entrevistado por LA PRENSA DE LA Injusta la vida en el momento de su
hijo (Oscar, mellizo de la última de las her- ZONA OESTE y posa en su carro de reparto. partida demorando un diagnóstico que,
manas). Oscar, amablemente junto con su hecho a tiempo, tal vez nos hubiera hoy
madre Haydeé, (una de las mellizas Conde) nos en bicicleta, en ómnibus, en moto, en carro; pero permitido disfrutar de su compañía y experien-
recibe en su domicilio, y con una mezcla de grati- siempre arrojando los paquetitos también con cias.
tud, emoción y alegría, nos cuenta: “Fue una eta- pasmosa* precisión. Cuentan que, por divertirse,
pa preciosa de mi vida. Papá repartía diarios en se arrojaba desde el puente del tranvía en el arro- Tito Alves y Luis Laborde
el Paso de la Arena desde el arroyo Pantanoso yo Pantanoso, levantando una ola tan alta que
hasta el camino Méndez. Entregaba El Diario de mojaba a quienes estaban sobre la baranda de Dos compañeros de escuela que también en
la noche y me llevaba en su recorrida. Los días dicho lugar. algún momento incursionaron en el reparto de
que más vendía era cuando se publicaba el ca- periódicos en nuestra zona.
lendario de pago a los jubilados. Los 24 y los 31 Casiano Audifred. (El Ruso) Estos muchachos todos conocidos entre sí,
de diciembre era los días que más me gustaba ir por fuera de lo comercial, gozaban un vínculo de
con él porque todos me daban propina y con ello Supimos hacer “buena liga” con él y su fami- vecindad y amistad envidiable. Tan es así que
podía comprar muchos cohetes para el Judas. De algunos de ellos tenían, junto con otros amigos,
lo que nunca me voy a olvidar, y ahora valoro en un grupo que, en turismo, viajaba en camión a
su real dimensión, es la actitud que tenía con los acampar en diversos lugares del interior. En uno
chiquilines de la calle: Resulta que cuando veía de esos viajes se produjo la mencionada anécdo-
alguno que andaba como medio sin rumbo, él lo ta de la tarrina:
llamaba y le daba algún trabajito o algún manda- Enio de los Santos y Casiano Audifred par-
dito llevando diarios, pero luego, invariablemen- ticipando en una de esas salidas reciben de un
te, lo llevaba a mi casa y sentándolo en la mesa adolescente de 14 años, el pedido de ir con ellos.
familiar le daba comida como si fuera uno más de Se le dijo que sí pero Enio, que como ya mencio-
nosotros”. namos era muy bromista, llegando al límite con
En ese momento percibo que su mamá, sen- San José (La Barra), le dijo que la policía no per-
tada a mi derecha, con la mirada iluminada y en mitía que viajaran menores en esos camiones.
silencio, hace un gesto afirmativo con la cabeza Para evitar ser detectado por la autoridad le di-
acompañando el relato de hechos en los cuales cen que se meta en una tarrina que llevaban para
ella también fue protagonista. luego usar como recipiente para el agua, y que se
quedara quieto hasta que le avisaran. Aquel ado-
“El Perungo” lescente, entre tullido, acalambrado, y dormido,
horas después es extraído de aquél incómodo y
Así se le llamaba a un muchacho que repartía ocasional camarote ¡Llegando a Paysandú!
sobre todo en la zona de Cno. De la Chimenea. No tuvo que pagar, pero no sé si le habrán
Tenía un trabajo fijo como empleado en el Cha- quedado ganas de repetir tan particular experien-
let de García (Tomkinson y Vecinal) Repartía pe- cia. Pretendimos con esta nota, evocar y rendir
riódicos por la tarde terminando su recorrido en un homenaje a aquellos canillitas que hicieron
la parada “Pérez” (Del tranvía), lugar donde se historia en la zona.
quedaba conversando con amigos hasta vender Lamentablemente lejos, muy lejos quedaron
los que le habían sobrado. La anécdota es que aquellos pregoneros que grabaron en nuestra
un día, ya de nochecita, dos hermanas de uno memoria el inolvidable grito de: Diario, diario, dia-
de sus amigos se vistieron como hombres y se aarios…
pararon a cierta distancia de ellos en una actitud
que les produjo miedo. Tal fue el susto que “El Agradecemos a: Enrique Fortes, “Tito” López,
Perungo” y su amigo corrieron hasta la casa de Carlos Otero, Antonio Pereira, Dionisio Rodrí-
un vecino (don Julio Trifoni) a pedir ayuda. Muy guez, Juan Tous; Oscar de los Santos, que han
mal parados quedaron cuando, entre burlas y ri- compartido sus vivencias y recuerdos, lo que nos
sas, don Julio descubre que los malhechores no ha permitido, enriquecer con sus invalorables
eran más que las hermanas de uno de ellos. aportes, esta nota.
Isolino Fernández (Pelotón) Rómulo Guerrini
* emulo, la
Ya más cercano en el tiempo: ¿Quién no co- Del lat. aemŭlus.
noció al “Gordo Pelotón”? Gran obeso, sin com- 1. adj. Competidor o imitador de alguien o de algo, pro-
plejos. Al contrario, disfrutaba su condición física curando excederlo o aventajarlo.
en tal medida que, en oportunidad del concurso
para Rey del Carnaval (El Marqués), comía y co- * pasmoso, sa
mía grandes potes de avena con leche y fainás 1. adj. Que causa pasmo (admiración y asombro).
enteros para aumentar de peso. Repartió a pie, Casiano Audifred (El Ruso) en esta oportunidad 2. adj. desus. Perteneciente o relativo al pasmo (enfria-
repartiendo volantes en el Corso de Paso de la Arena.
miento).
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