Page 28 - Enero 2018
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23 Años informando                                     LA PRENSA DE LA ZONA OESTE                                                    ENERO
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                                                                       una cinta  de cuero y  ordenados  no fui de mañana a estudiar y le perdí la pista a
                                                                       por nombre con finos separadores  aquel inolvidable personaje que, tenía además, la
                                                                       también de cuero. Habilidad única,  virtud de saludar a los pasajeros, incluido quien
                                                                       lo destacaba del resto de la hu-   ésto escribe, por supuesto.
                                                                       manidad por su pericia al bajarse
                                                                       de espaldas de los vehículos en       Los hermanos Ojeda
                                                                       marcha con una plasticidad tal que
                                                                       no pasaba desapercibida. (Todos       Ahora sí,  más en nuestro Paso de la Arena
                                                                       nos tirábamos  con el coche mar-   recordamos, también  por las mañanas  pero en
                                                                       chando, y cuanto más rápido más  época de vacaciones, el lento y continuado “pis-
                                                                       hombres éramos,  pero…, de es-     tonear” de la moto de uno de los hermanos Oje-
                                                                       paldas…  ¡imposible!) Además de  da (La Piba) que lentamente se desplazaba por
                                                                       ello, cantaba su mercancía con voz  Camino Cibils desde el Cerro en dirección a Cno.
                                                                       fuerte, clara y sonora: “Día, Maña-  Tomkinson. Teníamos la sensación que la moto
                                                                       na,  Debate, Popular,  Cine Radio  conocía el camino, pues mientras ella avanzaba
                                                                       Actualidad…”  Una y otra vez, era  por su ruta,  su pasajero, con destacada habili-
                                                                       parte del paisaje. A veces aparecía  dad, iba haciendo pequeños paquetes de forma
                                                                       por la puerta delantera cuando era  cuadrada  con cada uno de los periódicos,  los
                                                                       abierta  para  el  descenso  de  pa-  cuales eran arrojados con  envidiable  precisión
          Atanasildo Alejandro Ledesma Melitón repartiendo diarios a troperos,   sajeros, o el mismo conductor  le  en el domicilio de los clientes. Nunca hablamos
          precisamente en Camino de Las Tropas.                        hacía el favor. Todo un personaje.  con Ojeda, no conocimos su voz, el contacto no
                                                                       Prendido a lo que era su fuente de  pasaba de un saludo con el brazo o un intento de
          la lectura a determinada hora y en determinado   trabajo: ofrecer algo que otros quieren.       atajar aquél cuadrado proyectil.
          lugar de la casa, para cumplir con la obligación de   En este lugar de  mi relato me detengo  y le   Nos contaron que era una persona muy lucha-
          estar informado. Los niños no molestábamos por-  pido a Ud., querido lector, un poquito de su pa-
          que en general coincidía con la tarea de hacer los   ciencia. Siento gusto en contar lo que Ud. lee,
          deberes escolares mientras la madre cocinaba la   pero además me vienen a la memoria hechos
          cena. Esperábamos ese momento para escuchar     vinculados de alguna manera a lo que estamos
          los comentarios del padre: que si hay guerra, que   contando, que si no los digo ahora seguramente
          si no; que Churchill, que Stalin… Cuando  apa-  se irán conmigo el día que me toque partir. Son
          rece la T.V. esa costumbre se fue eclipsando, y   pavadas de adolescente, pero que de alguna ma-
          recuerdo  claramente lo difícil que fue decirle  al   nera sirvieron para enseñarnos que en el camino
          diariero de la noche que dejara de venir.       de la vida hay cosas que sí, y hay cosas que no,
                                                          se deben o no se pueden hacer.
             Los vendedores                                  Fascinado por la habilidad del moreno diarie-
                                                          ro, y para demostrarles a mis amigos, que no era
             En cuanto a quienes los vendían, recuerdo a   tan difícil, decido  imitarlo.  En Agraciada  y Cas-
          algunos de ellos, de otros me contaron.         tro se baja mucha gente y la plataforma queda
             La primera imagen que llevo conmigo, es la de   “más liviana”;  aprovechando  esa situación  me
          un diariero moreno, que además era acróbata por   quedo en el último escalón y en cuanto comien-
          cómo se prendía y desprendía de los ómnibus.    za el movimiento decido tirarme “marcha atrás”…
          Su lugar de trabajo era, de mañana en la calle   El oscuro empedrado recibió a aquel envanecido  Alejandro Melitón (por ese nombre lo conocían) y Carlos
          Agraciada entre el parque Bellán y el puente del   estudiante, trastabillando y luego cayendo de es-  Colombo, cantando a duo en la cantina que éste último
                                                                                                          tenía al lado de su casa.
          Miguelete. Recordemos que los ómnibus eran to-  paldas en medio de cuadernos y libros que sem-
          dos abiertos (menos el 1M que tenía puertas atrás   braban su entorno. Rápida levantada en medio
          y adelante) y que viajábamos colgados. Tampoco   de negativas observaciones de transeúntes que  dora, que trabajó en la estación de servicio de
          olvidemos que en ese lugar estaban las barreras   se arrimaron. A lo lejos, rumbo al puente del Mi-  la familia Otero y que, después de intentar con
          del ferrocarril,  que al cerrarse, generaban largas   guelete, el festejo de mis amigos desde la plata-  una carnicería en San José (recordar la época
          colas  de vehículos aumentando el número  de    forma de aquel recordado 127. Cosas que pasan.  de veda de carne), emigró a Buenos Aires. Su
          potenciales  adquirentes  de los recién  editados   ¡La culpa fue del moreno diariero…!         hermano también vendía diarios. Vivían en Cno.
          matutinos. Este amigo pregonaba su mercancía       En mi casa…, en mi casa nadie se enteró!     Buffa y Cno. Cibils.
          todos los días, llueva o truene, con todos los dia-  Creo que todos llevamos dentro alguna anéc-
          rios debajo de un brazo, colgándose con el otro   dota o algún recuerdo de hechos que nos marca-   Carlos y Fernando Colombo
          de uno y otro ómnibus, calzando aquellas suel-  ron. Yo hoy estoy feliz de haberlo contado.
                                                                                                             Carlos Colombo. Vivía en Cno. Cibils casi Cno.
          tas chancletas que nunca perdía, sostenidos por    Después vinieron las obras del viaducto, ya   Tomkinson. Trabajaba en Conaprole y aumenta-
           NEMAR                                                  Arena                                   ba sus ingresos repartiendo diarios en el barrio.
                                                                                                          Fue de los  primeros  repartidores  de periódicos
                                                                                                          en la zona allá por los años 1948-49. Los retira-
                                                                                                          ba de una sucursal de la Asociación de Canillitas
               AÑOS DE                                        Pedregullo                                  que estaba en la calle Grecia, llevándolos en la
                                                                                                          parrilla  anterior de una  pesada  (para  nosotros)
                                                               Gramillín
                                                                                                          bicicleta que nunca pudimos dominar.  Su herma-
            EXPERIENCIA                                                                     Consulte      no Fernando, que trabajaba en el frigorífico “Arti-
                                                                                                          gas”, también repartía a pie al principio, luego en
                AVALAN                                           Balasto                  por créditos    bicicleta y, como el negocio prometía, posterior-
                                                                                                          mente adquirió un triciclo a motor característico.
               NUESTRO                                                      Se alquila                    Al verlo a la distancia ya sabíamos que encima de
                                                                                                          aquella máquina iba un conductor cuyo nombre
               TRABAJO                                                      RETROEXCAVADORA               era  Fernando Colombo.


                  Reparaciones,                                                    con chofer                “Piñón fijo”
                                                                                                             Alejandro Meliton. Por ese nombre siempre lo
             repuestos y ventas                                                                           conocimos, aunque en realidad se llamaba Ata-
                   de bicicletas                             Consulte por viajes de Relleno               nasildo Alejandro Ledesma Meliton. Oriundo de
                                                             Horario de 08.00 a 18.00 hs.                 Rocha lugar al que siguió vinculado durante toda
                     CREDIT OS                                                                            su vida. Más bien bajito, con gruesos lentes, car-
                                                                                                          gaba su mercancía en una bicicleta; a veces iba
             Camino Las Chimeneas 6156 frente                Teléfono 094 377 158                         andando en ella pero muchas otras veces, sobre
            a la cancha Chimenea Tel: 2312 25 30                                                          todo en sus últimos tiempos, caminaba a su lado.





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