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23 Años informando LA PRENSA DE LA ZONA OESTE ENERO
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una cinta de cuero y ordenados no fui de mañana a estudiar y le perdí la pista a
por nombre con finos separadores aquel inolvidable personaje que, tenía además, la
también de cuero. Habilidad única, virtud de saludar a los pasajeros, incluido quien
lo destacaba del resto de la hu- ésto escribe, por supuesto.
manidad por su pericia al bajarse
de espaldas de los vehículos en Los hermanos Ojeda
marcha con una plasticidad tal que
no pasaba desapercibida. (Todos Ahora sí, más en nuestro Paso de la Arena
nos tirábamos con el coche mar- recordamos, también por las mañanas pero en
chando, y cuanto más rápido más época de vacaciones, el lento y continuado “pis-
hombres éramos, pero…, de es- tonear” de la moto de uno de los hermanos Oje-
paldas… ¡imposible!) Además de da (La Piba) que lentamente se desplazaba por
ello, cantaba su mercancía con voz Camino Cibils desde el Cerro en dirección a Cno.
fuerte, clara y sonora: “Día, Maña- Tomkinson. Teníamos la sensación que la moto
na, Debate, Popular, Cine Radio conocía el camino, pues mientras ella avanzaba
Actualidad…” Una y otra vez, era por su ruta, su pasajero, con destacada habili-
parte del paisaje. A veces aparecía dad, iba haciendo pequeños paquetes de forma
por la puerta delantera cuando era cuadrada con cada uno de los periódicos, los
abierta para el descenso de pa- cuales eran arrojados con envidiable precisión
Atanasildo Alejandro Ledesma Melitón repartiendo diarios a troperos, sajeros, o el mismo conductor le en el domicilio de los clientes. Nunca hablamos
precisamente en Camino de Las Tropas. hacía el favor. Todo un personaje. con Ojeda, no conocimos su voz, el contacto no
Prendido a lo que era su fuente de pasaba de un saludo con el brazo o un intento de
la lectura a determinada hora y en determinado trabajo: ofrecer algo que otros quieren. atajar aquél cuadrado proyectil.
lugar de la casa, para cumplir con la obligación de En este lugar de mi relato me detengo y le Nos contaron que era una persona muy lucha-
estar informado. Los niños no molestábamos por- pido a Ud., querido lector, un poquito de su pa-
que en general coincidía con la tarea de hacer los ciencia. Siento gusto en contar lo que Ud. lee,
deberes escolares mientras la madre cocinaba la pero además me vienen a la memoria hechos
cena. Esperábamos ese momento para escuchar vinculados de alguna manera a lo que estamos
los comentarios del padre: que si hay guerra, que contando, que si no los digo ahora seguramente
si no; que Churchill, que Stalin… Cuando apa- se irán conmigo el día que me toque partir. Son
rece la T.V. esa costumbre se fue eclipsando, y pavadas de adolescente, pero que de alguna ma-
recuerdo claramente lo difícil que fue decirle al nera sirvieron para enseñarnos que en el camino
diariero de la noche que dejara de venir. de la vida hay cosas que sí, y hay cosas que no,
se deben o no se pueden hacer.
Los vendedores Fascinado por la habilidad del moreno diarie-
ro, y para demostrarles a mis amigos, que no era
En cuanto a quienes los vendían, recuerdo a tan difícil, decido imitarlo. En Agraciada y Cas-
algunos de ellos, de otros me contaron. tro se baja mucha gente y la plataforma queda
La primera imagen que llevo conmigo, es la de “más liviana”; aprovechando esa situación me
un diariero moreno, que además era acróbata por quedo en el último escalón y en cuanto comien-
cómo se prendía y desprendía de los ómnibus. za el movimiento decido tirarme “marcha atrás”…
Su lugar de trabajo era, de mañana en la calle El oscuro empedrado recibió a aquel envanecido Alejandro Melitón (por ese nombre lo conocían) y Carlos
Agraciada entre el parque Bellán y el puente del estudiante, trastabillando y luego cayendo de es- Colombo, cantando a duo en la cantina que éste último
tenía al lado de su casa.
Miguelete. Recordemos que los ómnibus eran to- paldas en medio de cuadernos y libros que sem-
dos abiertos (menos el 1M que tenía puertas atrás braban su entorno. Rápida levantada en medio
y adelante) y que viajábamos colgados. Tampoco de negativas observaciones de transeúntes que dora, que trabajó en la estación de servicio de
olvidemos que en ese lugar estaban las barreras se arrimaron. A lo lejos, rumbo al puente del Mi- la familia Otero y que, después de intentar con
del ferrocarril, que al cerrarse, generaban largas guelete, el festejo de mis amigos desde la plata- una carnicería en San José (recordar la época
colas de vehículos aumentando el número de forma de aquel recordado 127. Cosas que pasan. de veda de carne), emigró a Buenos Aires. Su
potenciales adquirentes de los recién editados ¡La culpa fue del moreno diariero…! hermano también vendía diarios. Vivían en Cno.
matutinos. Este amigo pregonaba su mercancía En mi casa…, en mi casa nadie se enteró! Buffa y Cno. Cibils.
todos los días, llueva o truene, con todos los dia- Creo que todos llevamos dentro alguna anéc-
rios debajo de un brazo, colgándose con el otro dota o algún recuerdo de hechos que nos marca- Carlos y Fernando Colombo
de uno y otro ómnibus, calzando aquellas suel- ron. Yo hoy estoy feliz de haberlo contado.
Carlos Colombo. Vivía en Cno. Cibils casi Cno.
tas chancletas que nunca perdía, sostenidos por Después vinieron las obras del viaducto, ya Tomkinson. Trabajaba en Conaprole y aumenta-
NEMAR Arena ba sus ingresos repartiendo diarios en el barrio.
Fue de los primeros repartidores de periódicos
en la zona allá por los años 1948-49. Los retira-
ba de una sucursal de la Asociación de Canillitas
AÑOS DE Pedregullo que estaba en la calle Grecia, llevándolos en la
parrilla anterior de una pesada (para nosotros)
Gramillín
bicicleta que nunca pudimos dominar. Su herma-
EXPERIENCIA Consulte no Fernando, que trabajaba en el frigorífico “Arti-
gas”, también repartía a pie al principio, luego en
AVALAN Balasto por créditos bicicleta y, como el negocio prometía, posterior-
mente adquirió un triciclo a motor característico.
NUESTRO Se alquila Al verlo a la distancia ya sabíamos que encima de
aquella máquina iba un conductor cuyo nombre
TRABAJO RETROEXCAVADORA era Fernando Colombo.
Reparaciones, con chofer “Piñón fijo”
Alejandro Meliton. Por ese nombre siempre lo
repuestos y ventas conocimos, aunque en realidad se llamaba Ata-
de bicicletas Consulte por viajes de Relleno nasildo Alejandro Ledesma Meliton. Oriundo de
Horario de 08.00 a 18.00 hs. Rocha lugar al que siguió vinculado durante toda
CREDIT OS su vida. Más bien bajito, con gruesos lentes, car-
gaba su mercancía en una bicicleta; a veces iba
Camino Las Chimeneas 6156 frente Teléfono 094 377 158 andando en ella pero muchas otras veces, sobre
a la cancha Chimenea Tel: 2312 25 30 todo en sus últimos tiempos, caminaba a su lado.
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