
La Policlínica Paso de la Arena celebra 40 años de historia, servicio y compromiso comunitario. Cuatro décadas en las que generaciones de vecinos, profesionales y trabajadores han construido, día a día, un espacio de referencia para la salud del oeste.
El pasado 19 de noviembre, equipos de salud de distintas épocas, autoridades, vecinos y usuarios compartieron un encuentro cargado de emoción. Fue una jornada donde afloraron recuerdos, anécdotas y la memoria colectiva que ha acompañado la construcción de este espacio que, más que un servicio, se ha convertido en un símbolo de cuidado, cercanía y compromiso comunitario.
Una reconstrucción histórica hecha entre todos
Gabriela Paz, coordinadora de la Policlínica, explicó que durante las últimas semanas se llevó adelante un proceso de reconstrucción histórica. A través del contacto con trabajadores jubilados, profesionales de los inicios y vecinos con larga vinculación a la institución, se recopiló información, documentos y testimonios que permiten recorrer y comprender estos 40 años de camino.
Ese trabajo permitió elaborar una línea de tiempo con hitos destacados, muchos de ellos reflejados también en notas publicadas por La Prensa de la Zona Oeste. Se recordó además que la policlínica comenzó a funcionar antes de inaugurar su local actual, en el sótano del antiguo Teatro de Barrio Obrero, espacio que compartía con la institución AEXALPA. Un dato que habla del espíritu solidario y comunitario que marcó su origen.
Voces que hicieron historia
La celebración contó con la presencia de antiguas figuras de enorme valor para la institución. Entre ellas, Margot Velázquez, partera de la Policlínica durante 43 años; la Dra. Gabriela Pouse, impulsora del Grupo de Hipertensos que sigue activo desde hace casi tres décadas; la Lic. Margarita Rossano; y el Dr. Hugo de los Santos, quien lideró la coordinación del centro durante muchos años y recientemente se retiró para disfrutar de su merecida jubilación.
Ellos, junto a muchos otros, compartieron experiencias, reflexiones y recuerdos que emocionaron a todos los presentes, destacando el rol esencial que la Policlínica Paso de la Arena ha desempeñado como puerta de entrada al sistema de salud para miles de familias del oeste.
Como en todo cumpleaños especial, no faltaron la torta, el brindis, ni el clásico “cumple feliz”. Pero lo más valioso fue el clima festivo y de pertenencia que invadió el lugar: un sentimiento compartido de gratitud y orgullo por un centro asistencial que ha acompañado generaciones, creciendo y transformándose junto a su gente.
