
El pasado sábado 14 y domingo 15 de marzo se realizó en Santiago Vázquez la 36ª edición de la Fiesta del Río y la Convivencia, un evento que volvió a convocar a miles de personas durante dos jornadas de espectáculos, feria y actividades para toda la familia.
Según los organizadores, unas 30.000 personas pasaron por el predio durante el fin de semana para disfrutar de los espectáculos artísticos con entrada libre, además de la propuesta gastronómica, la feria de emprendedores y diversas propuestas institucionales. La fiesta es organizada actualmente por el Municipio A, y cuenta con el apoyo de la Intendencia de Montevideo, el Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio del Interior y la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM).
Desde hace unos 15 años se incorporó al nombre original el concepto de “convivencia”, con el objetivo de reforzar la seguridad y promover un espacio donde las familias puedan disfrutar del evento en un ambiente cuidado, promoviendo además los buenos hábitos.
Espectáculos y actividades
La fiesta comenzó el sábado sobre las 16 horas, con la tradicional apertura del histórico puente de hierro sobre el río Santa Lucía, un momento emblemático que cada año deslumbra a los asistentes.
En el escenario destinado a las infancias, ubicado junto al río, actuó Letu Rubial, quien deleitó a los más pequeños como ya nos tiene acostumbrados.
En el escenario mayor se abrió Jorge Nasser, lo siguieron Braulio López, Kumbiaracha, Mota y el cierre estuvo a cargo de Hereford.
El domingo la actividad comenzó en la mañana con una carrera atlética en la que participaron unos 700 corredores. Por la tarde continuaron los espectáculos con Roy Berocay y su Ruperto Rocanrol, Eternos Mortales –conocida como “la banda del pueblo”–, Carlos Malo y La Polkería, La Penúltima, Luana y el cierre de The La Planta.
Feria, instituciones y participación vecinal
La feria de emprendimientos volvió a ser uno de los grandes atractivos, con la participación de 52 emprendedores, en su mayoría de la zona oeste y del área metropolitana.
La propuesta se complementó con una variada oferta gastronómica y con la presencia de stands institucionales del Municipio A y de diferentes áreas, entre ellas Cultura, Políticas Sociales y Turismo. También participaron instituciones y programas como Policía Comunitaria, PTI del Cerro, Punto Violeta, Bibliotecas, Descubrí Montevideo, centros culturales y brindando información al público.
Durante el evento también estuvieron presentes las Ollas del Oeste, que recibieron alimentos donados por muchos de los asistentes para colaborar con su tarea solidaria.
Como ocurre cada año, la avenida Luis Batlle Berres y calles aledañas se llenaron de puestos de vecinos que aprovecharon la gran concurrencia para ofrecer distintos productos.
Seguridad y organización
Uno de los aspectos más valorados por el público en esta edición fue el refuerzo en las medidas de seguridad.
El ingreso al predio se realizó a través de tres puntos de acceso, donde se efectuaban controles con detectores de metales y revisión de bolsos, en un sistema similar al utilizado en espectáculos deportivos.
La tarea estuvo a cargo de una empresa privada contratada por licitación, que dispuso de unos 30 operarios para el control de accesos, la seguridad del escenario y la protección de los artistas. La empresa también trabajó durante la semana previa al evento, mientras se realizaba el armado del escenario, luces y sonido. Dentro del predio se instaló además una comisaría móvil y se desplegó personal de Policía Comunitaria, mientras que en los alrededores se realizó un operativo policial con diferentes reparticiones.
Para comodidad del público se colocaron 90 baños químicos, con personal dedicado permanentemente a su limpieza.
En la organización del evento trabajaron cerca de 100 funcionarios en distintas tareas y se coordinó con la División Limpieza de la Intendencia de Montevideo para que, tras el cierre de la fiesta, el predio quedara en condiciones.
Desde la organización destacaron que este tipo de eventos permite que muchas personas puedan acceder gratuitamente a espectáculos de primer nivel, algo que para muchas familias sería difícil si debieran pagar una entrada.
Algunas dificultades en el tránsito
Más allá de la valoración general positiva del evento, algunos vecinos manifestaron su preocupación por las dificultades generadas en el tránsito dentro del pueblo durante las jornadas de la fiesta. Las calles internas de Santiago Vázquez quedaron colapsadas de vehículos estacionados en ambas aceras, en las calles que son muy angostas, lo que provocó que quedaran autos trancados, congestionamientos, e hizo prácticamente imposible la circulación por la mayoría de ellas.
La principal inquietud planteada por los vecinos, fue la falta de previsión de los organizadores o de la Policía de Tránsito, para ordenar el estacionamiento y desviar el tránsito y así mantener despejadas las calles y que se pudiera circular. Algunos residentes señalaron que, ante una eventual emergencia, el ingreso de una ambulancia o de servicios médicos podría haber resultado muy complicado y en algunos casos casi imposible. De acuerdo a los testimonios recogidos, también se registró algún robo de vehículo -algo que suele ocurrir lamentablemente cuando existen eventos multitudinarios- y algunos incidentes menores.
