
El ministro (interino) de Ganadería, Agricultura y Pesca, Matías Carámbula, participó de la 95ª Asamblea Anual de la Sociedad de Fomento y Defensa Agraria (SFDA), donde realizó una extensa exposición sobre la situación actual del sector granjero y los desafíos que enfrenta para garantizar su viabilidad en el largo plazo.
Durante su intervención, el jerarca reconoció que la granja atraviesa problemas estructurales vinculados a la concentración de la producción, las dificultades para ampliar mercados, el contrabando, la competencia de productos importados y los efectos cada vez más frecuentes de la variabilidad climática.
Ante este escenario, sostuvo que las soluciones deben construirse a través de políticas de Estado que trasciendan los períodos de gobierno y permitan generar acuerdos duraderos entre instituciones, organizaciones gremiales y el sistema político.
“La viabilidad de la granja no se construye en un período de gobierno”, afirmó, al tiempo que convocó a todos los actores vinculados al sector a trabajar con una visión estratégica de mediano y largo plazo.
Uno de los conceptos centrales planteados por Carámbula fue avanzar hacia el reconocimiento de la alimentación como un derecho, generando un marco que permita fortalecer herramientas como las compras públicas de alimentos y proteger la produción nacional. En ese sentido, destacó la necesidad de impulsar políticas que favorezcan la seguridad y la soberanía alimentaria, señalando que la producción granjera cumple un papel fundamental en el abastecimiento de alimentos frescos para la población.
Entre las acciones impulsadas por el Ministerio, el jerarca resaltó el fortalecimiento de los controles al contrabando mediante el trabajo coordinado entre la Dirección General de la Granja (DIGEGRA), la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM), Aduanas y el Ministerio del Interior. También anunció la continuidad de programas dirigidos a mujeres rurales, adelantando que durante 2026 se realizará una tercera edición de “Mujeres de la Granja”, iniciativa orientada a fortalecer emprendimientos y proyectos liderados por productoras rurales.
Carámbula valoró especialmente la participación de jóvenes mujeres en estos programas y destacó los avances registrados en materia de igualdad de oportunidades dentro del sector agropecuario.
Otro de los puntos abordados fue el acceso al agua para la producción. En ese marco recordó que cerca de 200 productores participan actualmente en la convocatoria para sistemas de riego impulsada por la DIGEGRA, herramienta que otorga subsidios de hasta 10.000 dólares por productor. Según explicó, el objetivo es aumentar la estabilidad de los sistemas productivos frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos.
Asimismo, informó sobre el desarrollo de proyectos destinados a promover la industrialización y el agregado de valor en la producción granjera, especialmente en rubros como tomate, membrillo, manzana y otros productos hortifrutícolas. El ministro también se refirió a la necesidad de continuar avanzando en herramientas de aseguramiento para los productores, destacando los apoyos brindados recientemente a pequeños citricultores afectados por las heladas y la importancia de consolidar sistemas de seguros hortícolas y frutícolas.
Durante su exposición subrayó además el papel de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana, cuya situación financiera consideró estabilizada, y destacó los procesos de reconversión que se vienen desarrollando en el sector vitivinícola a través del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INAVI).
Hacia el final de su discurso, Carámbula realizó una firme defensa del papel de la granja en el desarrollo nacional.
Recordó que el sector aporta cerca del 2% del Producto Interno Bruto y genera aproximadamente 62.000 puestos de trabajo directos e indirectos en todo el país.
“La granja genera desarrollo, oportunidades y arraigo territorial”, afirmó, señalando que numerosas localidades de Montevideo, Canelones, Salto y otros departamentos mantienen una fuerte vinculación económica y social con la producción granjera.
Finalmente, reivindicó la identidad granjera del Uruguay y llamó a continuar generando condiciones que permitan atraer y mantener a las nuevas generaciones en la actividad productiva. “Este también es un país granjero”, concluyó.
