
Hace más de siete décadas, en el grupo de sexto año de la Escuela Nº 150 del Paso de la Arena, finalizando el año lectivo, la maestra preguntó a sus alumnos, uno por uno, el camino a seguir una vez egresados de la primaria.
Ninguna niña mencionó la palabra liceo, muchas mencionaron corte y confección. Y el resto, sencillamente, nada.
Entre los varones, varios de ellos irían a UTU para estudiar mecánico tornero. Otros decían: “Yo estoy trabajando” o “Yo voy a trabajar”.
De toda la clase solo dos de los varones dijeron: “Voy a ir al liceo”.
¿Por qué esta anécdota?
Sí, claro, es para orientarnos en cómo era la costumbre, cómo era la normalidad en la joven adolescencia hace más de siete décadas. Se dejaba la escuela ya con la suficiente preparación como para enfrentar los desafíos que la vida proponía en aquellos momentos.
En ese contexto nace un grupo de exalumnos con la idea de continuar juntos, de aprender más, de prepararse más, aunque sin concurrir a otros ámbitos académicos porque, reiteramos: no era costumbre. Entonces, sumando voluntades,
entusiasmo y muchas ilusiones, se decide crear una Asociación de Ex Alumnos de Paso de la Arena. Y así fue. El 19 de junio de 1956 se concreta la idea y a partir de allí se inicia un largo camino que, 70 años después, nos permite disfrutar de lo que hoy AEXALPA nos ofrece.
No fue fácil: primero, teatro de barrio; luego, galpón de chapa, y más tarde el actual local, AEXALPA, 70 años permanentemente mejorado. Varios cursos, muchos profesores de actuación honoraria y muy variada y continua concurrencia de alumnos, hacen hoy de AEXALPA una icónica institución de nuestro querido Paso de la Arena.
¿Por qué esta reseña?
Muy fácil, porque el pasado 19 de junio se celebró en sus instalaciones, el 70º aniversario de su fundación.
Con capacidad colmada, se disfrutó de una hermosa y cálida velada contando con la invalorable presencia de Petru Valensky, quien supo darle el toque jovial al momento. La voz y la alegría de Laura Taboada animó a dejar los asientos y sumarse al contagioso baile.
Acallados los últimos acordes llegó el momento de retirarse.
Y… ¿qué nos llevamos? Aparte de un llavero conmemorativo, nos llevamos el pecho henchido de felicidad, nos llevamos el “tarea cumplida”. Sumamos la dicha de pertenecer a un grupo que, rescatando la memoria, honra a quienes nos precedieron.
¡Gracias a sus fundadores!
¡Gracias a quienes ya pasaron!
Gracias también a los que hoy asumen el compromiso y la responsabilidad de continuar el camino.
Concluimos en un fuerte:
¡Salud, familia!
¡Salud a AEXALPA!
Comisión Directiva
