
Los ahogamientos en nuestro país son una gran preocupación que marcar el inicio del verano y enciende las alarmas de las autoridades dado el significativo aumento de rescates y víctimas fatales que han ocurrido. Las autoridades sostienen que las cifras podrían ser mayores de no ser por el denodado trabajo de guardavidas
En el primer mes del año se han registrado numerosos rescates en distintos entornos acuáticos, playas, ríos y piscinas de todo el país. Si bien la mayoría de las situaciones pudieron resolverse con éxito gracias a la rápida intervención de guardavidas y equipos de salud, varios episodios derivaron en consecuencias graves —especialmente en niños- y, en algunos casos, en víctimas fatales.
Desde distintos organismos de estado se reclama mayor prevención a la población y especialmente exhortan a padres y tutores, “a estar a un brazo de distancia” de los niños, cuando están en el agua, cerca de piscinas, aljibes, pozos etc.
Desde la Mesa Interinstitucional de Seguridad Acuática señalaron que uno de los casos fue fatal y cuatro no fatales, y llamaron a dimensionar el riesgo de estos últimos, que muchas veces requieren internación en CTI y dejan secuelas severas. Los profesionales piden reforzar la supervisión “atenta y permanente” en el agua.
En Uruguay, los ahogamientos continúan siendo un serio problema de salud pública. A pesar de que en los primeros días de diciembre del año pasado el gobierno lanzó campañas de prevención 2025 - 2026 enfocadas principalmente en la infancia y la adolescencia —además de alertas sobre los riesgos en playas y piscinas—, los episodios se han seguido registrando durante el inicio de la temporada estival.
Los datos oficiales reflejan la magnitud del problema. A comienzos de marzo de 2025, al cierre de la temporada anterior, se contabilizaban 13 muertes por ahogamiento desde diciembre de 2024, con una mayoría de víctimas varones y menores de edad. En tanto, según registros hasta el 8 de diciembre de 2025, se reportaron 35 ahogamientos en lo que iba del año, de los cuales ocho correspondieron a personas menores de 19 años.
Según los datos, entre 2019 y 2023, un total de 189 personas fallecieron por esta causa en el país, lo que refuerza la necesidad de sostener y profundizar las estrategias de prevención, especialmente durante los meses de mayor actividad acuática.
Recomendaciones para prevenir ahogamientos
La seguridad en el agua es fundamental en todas las etapas de la vida, pero especialmente en niños, niñas, adolescentes y jóvenes que pueden exponerse a riesgos en situaciones cotidianas. La prevención, la supervisión y el conocimiento de medidas básicas pueden evitar lesiones graves tanto en el hogar como en piscinas, ríos y playas.
Medidas de 0 a 5 años de edad:
*Vigilar siempre a niños cuando están en la bañera o en piscinas pequeñas y evitar distracciones como el uso del celular. Un niño pequeño puede ahogarse en tan solo 2,5 cm de agua.
*Niños pequeños no deben quedar al cuidado de otros niños. Ante una emergencia deben saber que lo primero es avisar a una persona adulta.
*Los pozos de agua deben estar cubiertos. Baldes u otros recipientes deben ser vaciados y guardados fuera del alcance de niños.
*No se deben dejar en el agua juguetes u otros elementos que llamen la atención de niños pequeños.
*Todas las piscinas de gran porte -en tierra o estructurales- deben contar con acceso restringido con portón de seguridad adecuado y vallado perimetral que no permita que niños lo trepen o crucen. A su vez, los drenajes de succión deben estar tapados.
Recomendaciones de 6 a 11 años de edad
*Contar siempre con supervisión adulta en el agua y evitar juegos bruscos como empujar o saltar encima de los demás.
*Evitar que niños corran cerca del agua ya que puede provocar caídas y lesiones serias.
*Conocer y atender las señalizaciones. En playas y piscinas se deben respetar las señalizaciones y normas de seguridad para reducir el riesgo de ahogamiento u otras lesiones.
*Tener en cuenta que el cansancio y el frío aumentan la incapacidad de nadar y mantenerse a flote.
Medidas para adolescentes y jóvenes
Tomar baños en playas seguras, que cuenten con servicio de guardavidas. Estas playas están señalizadas y tienen capacidad de respuesta ante cualquier situación de riesgo o emergencia.
Reconocer y evaluar la habilidad acuática personal. Es importante conocer el nivel de las habilidades acuáticas y sus límites. Nadar en aguas abiertas no es igual a hacerlo en una piscina. Revisar y reconocer las características de la piscina, playa o río. Antes de zambullirse es necesario chequear la profundidad y que no haya objetos debajo del agua, como rocas o ramas.
Cuando se identifica a una persona en riesgo, es importante mantener la calma, avisar al guardavidas, al 911 o a un adulto y asistirle de forma segura con un elemento de alcance -ramas o prendas de ropa- o flotante -salvavidas, pelotas, botellas o bidones-.
No tomar baños bajo el efecto del alcohol o cualquier sustancia psicoactiva. El consumo de sustancias psicoactivas afecta el juicio, las habilidades para nadar y aumenta el riesgo de hipotermia.
Reconocer el peligro del agua fría, de las corrientes y del cansancio.
Respetar las inseguridades o la falta de habilidades de los demás. En los grupos de amigos no todos tienen las mismas habilidades, por lo que es fundamental cuidarse entre todos y todas.
Al practicar actividades náuticas, es obligatorio el uso de chaleco salvavidas y en nado de aguas abiertas es fundamental el uso de boya de natación, aunque se sea buen nadador o buena nadadora.
Reconocer las señales. La bandera roja en la playa significa que las condiciones del agua son de alto riesgo, y es fundamental que los adolescentes y jóvenes respeten esta advertencia, aunque se sientan confiados en sus habilidades para nadar. La bandera negra implica que hay que abandonar la playa ante amenaza de tormenta eléctrica.
Piscinas de uso público y privado
Las piscinas deben contar con señalizaciones y con guardavidas con capacidad de respuesta ante emergencias.
En piscinas de clubes, hoteles o complejos residenciales es importante que:
• Las piscinas se encuentren cercadas en la totalidad del perímetro.
• Las piscinas cuenten con señalización adecuada y normas de seguridad que niños y niñas sepan reconocer.
• No se permita que niñas y niños jueguen o naden sin la supervisión de una persona adulta.
En el caso de eventos sociales, debe haber una persona adulta designada para el cuidado, que debe rotar por turnos para evitar el efecto del cansancio o de eventuales distracciones.
Ríos y playas
*Las playas seguras son aquellas que cuentan con servicio de guardavidas. En estas playas los peligros están señalizados y existe capacidad de respuesta ante cualquier situación de riesgo o emergencia.
*Es importante reconocer y saber qué significan las señalizaciones de seguridad.
*En lugares de esparcimiento y durante las vacaciones los niños y niñas pueden perderse fácilmente, hay que asegurarse de que estén siempre a la vista y acordar previamente un punto de encuentro en caso de perderse.
*La supervisión de los niños y niñas es responsabilidad de las personas cuidadoras a cargo. Estas deben mantener la atención constante y sin distracciones. Los pequeños deben estar al alcance del brazo de un adulto.
*Que los niños o niñas sepan nadar no necesariamente significa que saben cómo reconocer los riesgos o cómo actuar ante una emergencia, por lo que siempre deben estar bajo supervisión.
