La comunidad celebró un nuevo aniversario recordando sus raíces cooperativas y mirando hacia el futuro con el compromiso de no perder su esencia. Entre la memoria de sus fundadores y los desafíos del presente, la Cooperativa Mesa 4 de Fucvam volvió a reunirse para celebrar su aniversario y reafirmar su identidad colectiva.
El pasado 10 de abril, la Comisión de Fomento del barrio 3 de Abril llevó adelante una actividad conmemorativa por los 54 años de la cooperativa, en una jornada que reunió a vecinos de distintas generaciones, con una presencia muy especial de quienes fueron protagonistas de sus orígenes.
El encuentro, que incluyó una propuesta artística y un lunch compartido, se convirtió en una oportunidad propicia para revivir anécdotas y volver a poner en valor el camino recorrido por este emblemático núcleocooperativo de la zona oeste de Montevideo.

Una historia nacida del esfuerzo colectivo

El barrio 3 de Abril tiene su origen en 1972, cuando comenzaron las obras de construcción en los antiguos terrenos de la chacra del “portugués”, en donde habitaban sus caseros Hugo, Lugo y Josefa, entre viñedos y huertos.
Impulsados por el sistema de ayuda mutua y con el asesoramiento de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua, trabajadores de distintos gremios lograron acceder a los créditos necesarios para levantar sus viviendas, dando forma al complejo conocido como “Mesa 4”.
Durante dos años, hombres, mujeres y jóvenes dedicaron largas jornadas —tras sus trabajos habituales— a construir sus propias casas: levantaron paredes, colocaron los techos, realizaron instalaciones y transformaron un terreno atravesado por una antigua cañada en el barrio que hoy habitan.
Entre las muchas historias que aún circulan, una sigue siendo símbolo del espíritu solidario: al momento del sorteo se descubrió que había una familia más inscripta que viviendas realizadas. La respuesta fue inmediata:en poco más de un mes, los cooperativistas construyeron la casa faltante.
La reciente celebración permitió no solo mirar hacia atrás, sino también reflexionar sobre el presente.
Vecinos y organizadores coincidieron en que el espíritu cooperativo ha enfrentado transformaciones con el paso del tiempo. Los cambios sociales y culturales han traído consigo formas de vida más individualistas, que contrastan con aquel impulso inicial donde el objetivo común era claro y compartido.
Sin embargo, lejos de resignarse, los vecinos continúan promoviendo actividades comunitarias con el objetivo de mantener viva esa esencia que dio origen al barrio.
A lo largo de los años, el barrio no solo consolidó sus viviendas, sino también una fuerte red social, comisiones, espacios culturales, actividades deportivas y servicios que fueron creciendo al calor de la participación vecinal. Hoy, más de medio siglo después, el desafío pasa por sostener ese legado y transmitirlo a las nuevas generaciones.
Porque, como bien lo entendieron aquellos primeros cooperativistas, construir un barrio no era solo levantar casas: era, y sigue siendo, construir comunidad.

Nota publicada hace tres décadas
En el marco del 54º aniversario
En el marco del 54º aniversario del barrio 3 de Abril, revivimos una nota histórica publicada en La Prensa de la Zona Oeste en el mes de mayo de 1995. Transcribimos textual la misma ya que creemos que es un material muy valioso aportado por vecinos fundadores y la comisión fomento de ese entonces, que ilustra el espíritu cooperativista de la época.

Cooperativa de vivienda Mesa 4 barrio 3 de abril
En los antiguos terrenos donde existía la chacra del portugués, entre viñedos y huertos, habitaban los caseros Hugo Lugo y Josefa.
Allí mismo comienzan las obras de construcción el 3 de abril de 1972, del cual se deriva el nombre del barrio. Hoy en día, hermosas viviendas son la realidad de mucho trabajo y esfuerzo. Con un plan de pago original a 35 años, los trabajadores con el asesoramiento técnico de FUCVAM, la Federación Uruguaya de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua, luego de intensas gestiones, lograron los créditos necesarios para la realización del proyecto de un complejo habitacional que dentro del plan FUBA se denominó Mesa 4 y que permitió la adquisición de un terreno sobre la antigua avenida Simón Martínez, hoy Luis Batlle Berres, próximo a Camino de las Tropas. Se crearon seis cooperativas de vivienda por ayuda mutua y en 1972 comenzó la construcción de las viviendas tipo.
Las cooperativas nucleadas fueron Comaquin 1 (Covitbao), con trabajadores pertenecientes a la industria química, Comic 1, con trabajadores de la industria del caucho, (de la empresa Giringuelli), Construir 2, (Codarvi), trabajadores de la ex cooperativa de la industria del vidrio. Covimt 6, con trabajadores de la industria textil y Covicuer 1, con trabajadores de la industria del cuero. Los terrenos adquiridos estaban cruzados por una profunda zanja que había sido el lecho de una antigua cañada que hubo que rellenar con mucho esfuerzo. Los trabajadores y sus familiares cumplían agotadoras horas de labor luego de sus respectivas jornadas de trabajo en sus industrias. Así, mujeres, hombres y jóvenes de esas familias fueron levantando sus casas, llenando vigas de hormigón, levantando paredes, construyendo y colocando las pesadas losetas con que techaron las viviendas, haciendo las instalaciones sanitarias y eléctricas, revocando, pintando, en fin, todo lo que requiere una construcción bajo la dirección y supervisión de profesionales idóneos. Luego de dos años de arduo trabajo bajo sol y lluvia, con calor o frío, finalmente las viviendas quedaron prontas para habitar. Allí sucede algo curioso, que quedará como una de las mejores anécdotas. Cuando se fue a realizar el sorteo de las viviendas, constatan que en la lista de socios, en lugar de haber 300, había 301. De apuro, todos se pusieron a construir la vivienda que faltaba, la que se levantó en poco más de un mes.
Vino una etapa trascendente, la ocupación, el ansiado premio a tanto afán, a tanto esfuerzo. Pero como dice una estrofa del himno de los cooperativistas por ayuda mutua, ocupar nuestras casas es el principio y no el final, lo que encierra un propósito y una filosofía de vida cooperativista continúa Fiel a él, luego de levantar su vivienda, los cooperativistas organizados integran una comisión administradora para centralizar la administración del barrio, la Comisión de Fomento,
que se hace cargo de las necesidades de mantenimiento y embellecimiento del barrio, y la Comisión Fiscal Central, que fiscaliza la actividad de las comisiones y cooperativas.
Las necesidades y el espíritu emprendedor de esta gente crea diferentes subcomisiones, la policlínica, guardería y biblioteca, las que continúan brindando un importante servicio a la comunidad. Un grupo de vecinos crea una asociación
cultural y deportiva con personalidad jurídica que a través de una cantina contribuye a la difusión del baby fútbol y del fútbol senior, o como ellos lo llaman, de veteranos, que apoyan el mantenimiento del salón comunal multiuso y la planta de tratamiento de aguas residuales.
También se previó la construcción de locales comerciales, en los que funciona una carnicería, panadería, puesto de frutas y verduras, almacenes, farmacias, una veterinaria, una boutique, una peluquería para damas y hasta una sala velatoria. El barrio cuenta con una cancha de fútbol, varias plazoletas con juegos para niños y va construyendo, por convenio con la Comisión de Fomento y la Intendencia de Montevideo y también de la Comisión Nacional de Educación Física, una cancha con piso bituminizado para cuatro juegos: vóleibol, básquetbol, fútbol 5 y tenis.
El local, que originalmente había sido destinado a la guardería, fue cedido a Enseñanza Primaria para instalar la escuela Nº 264. Cuentan además, con un predio para levantar la futura escuela, aunque los vecinos siguen esperando desde hace años a que Enseñanza Primaria y ANEP resuelvan edificar la nueva escuela, la que en estos momentos es imprescindible, ya que el actual alumnado supera la capacidad del pequeño local original, proyectado para guardería. Es de esperar que las autoridades de enseñanza atiendan finalmente a este barrio pujante donde habitan casi 2.000 personas y varios cientos de niños.