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25 Años informando                                     LA PRENSA DE LA ZONA OESTE                                  OCTUBRE
                                                                                                                         2019
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AL RESCATE DE LA MEMORIA

Comunicación, comunicación, comunicación…

Entre los animales, entre los insectos, tal vez
     entre los vegetales, cada cual a su manera,
cada cual con lo que tiene: sonidos, movimientos,

aromas, colores, contactos, miradas, etc. El he-
cho es que la necesaria e imprescindible condi-

ción de la comunicación se cumpla. Alimentación,
reproducción, guerras, presentes desde siempre
en el mundo animal, no hubieran sido sin el fenó-
meno de la comunicación.

    ¿Y los humanos? Sencillamente: Igual.
    Como animales que somos utilizamos las mis-
mas herramientas para nuestra subsistencia. Mi-

ramos, tocamos, olemos, gesticulamos; la gran
diferencia es el lenguaje articulado que nos per-

mite emancipar cierto “primitivismo” para trascen-
der en otras áreas de esa comunicación.

    Tuve necesidad de esta introducción porque
cada día más, siento que la comunicación está en
la base de nuestra existencia. Sin ella no somos.
Al mencionar diferentes formas omití la escritu-
ra, esa que nosotros (los humanos) tenemos. Se

le llama prensa escrita, literaria, prosa, narrativa,
poesía, etc. Más allá del nombre, lo importante

es que cumpla su función y que, cada día, todos            LAS ADUANAS                                               Bodegas de la segunda mitad
los que de esta forma nos vinculamos podamos                                                                          del Siglo XX en nuestra zona
crecer en alma y en espíritu, conocernos y fun-            Un chiste. Sencillamente, no existían. Al reco-
dirnos en un fraterno abrazo, fruto de lo que con      nocer el camión sólo levantaban el brazo para sa-                En las memorias de Mario Rodríguez,
amor hacemos.                                          ludar o venían hasta él y preguntaban: ¿No sobra             Juan Severi, Juan Olivieri, y la mía:
                                                       nada? Por supuesto siempre había alguna botella
    En ese marco conceptual, evocaré recuerdos         que consagraba el “vía libre”. Cuando comenzó la                 Aguerre, Albets, Álvarez, Arbelo, Areosa,
y anécdotas que ocurrieron en otros tiempos,           lucha anti tupamara se sumaron piquetes milita-              Barbero, Bassaissteguy, Berretta, Caro, Cas-
aquellos tiempos en el que, el reparto de vino era                                                                  sinelli, Caviglia, Cerutti, Codevila, Colla, Colta,
parte de mi cotidianidad.                                                                                           De León (Cno. La capilla), De León (Cno. Los
                                                                                                                    Naranjos), Delpino, Delpratto, Doglio, Duarte,
LOS CAMIONES Y LAS CARRETERAS                          res que, en cualquier lugar, te revisaban hasta el           Elhordoy (Gerónimo), Elhordoy (Rolando), Et-
                                                       último rinconcito.                                           cheverry, Falco, Forli, Garrone, Ghirardi, Gior-
                                                                                                                    dano, Giraldez, Guerra, Guerrini, Kiss, La Se-
    Eran los camiones nuestras herramientas y          EL CUMPLEAÑOS                                                rrina, La Toscana, Lasala, Lasalle, Lingeri, Mas
formábamos con ellos un equipo. Eran parte de                                                                       y Maneiro, Mandorla, Mondelli, Odazzio, Oli-
                                                                                                                    vieri, Pastorino, Pernas, Pistone, Pregliasco,
la cosa. Los cuidábamos con esmero y a su vez,         En la esquina de Emilio Romero e Iglesias,                   Retta, Ricardi, Rodríguez, Rossi, Sabbatini,
ellos nos llevaban y traían protegiéndonos de las                                                                   Salecianos, Salvo, Santero, Scoffone, Servetti,
inclemencias del tiempo. En el cajón de herramien- (ahora Vicente Basagoity) hay un local en el cual                Severi (padre), Severi (hijo), Sirio, Siviero, So-
tas siempre encontrábamos las frutas y el queso funcionaba un “Café y Bar”. Su dueño era un se-                     lja, Sowcich, Tomassi, Trujillo, Urquiola, Váz-
que infaltablemente mi padre colocaba antes de ñor gallego de apellido Mattos. Pues bien; con                       quez y Quintans, Yoane, Zunino.
salir. Por supuesto que no tenían calefacción, y ese mecanismo de la partida en fondo, y de que
en invierno el aire helado de aquellos campos to- justo pasó el de los cigarros, y de que no me que-                    Si Ud., querido lector, visualiza errores u
talmente blancos se filtraba por cualquier hendija da nada de vino, etc., etc., la deuda fue alcanzan-              omisiones en la presente lista, le rogamos
que tapábamos en el piso con bolsas de arpillera. do un nivel de difícil retorno.                                   nos lo haga saber. De esa forma estará con-
                                                       Cuando ésto sucedía, mi hermano, que aten-                   tribuyendo con la tarea de luchar contra el
El calor lo lográbamos con una garrafa de tres ki-                                                                  olvido y hacer justicia con familias fundado-
los que llevábamos encendida dentro de la cabina día esa zona, me dice: “Hoy andá vos, a ver si                     ras de nuestra identidad.
(¡Sistemas de prevención y seguridad que usába- tenés suerte y podés cobrarle. “Luego de aten-
mos en aquella época!) Las carreteras no eran as- derlo, hacer factura, recibo, y control de envases,              pacientes al Hogar Español. Caminando por un
faltadas y el viaje llevaba entre ocho a diez horas. le hago mención del tema deuda. Empiezo a en-                 corredor percibo la sensación de que alguien me
Luego de preparar la carga salíamos de Montevi- tusiasmarme cuando veo que me escucha con                          mira. Sin detenerme elevo la vista y veo en silla
deo a la hora 24 y cuando llegábamos repartíamos atención, no se imaginan lo que pude sentir cuan-                 de ruedas un cuerpo fláccido sostenido por cin-
todo el día para, de tardecita, emprender la vuelta. do veo que metiendo la mano en el bolsillo de-                turones con brazos inermes cayendo a ambos
El sueño era nuestro enemigo. A veces le obede- recho de aquellos muy anchos pantalones extrae                     lados y sobre el corto cuello una inexpresiva cara
                                                       un enorme fajo de billetes que por mis cálculos             que, además de la baba que caía hacía la servi-
cíamos parando una hora en cualquier lugar.            superaba ampliamente el monto de la deuda. Yo               lleta tenía un par de ojos inconfundibles: ¡Eran
                                                                                                                   los ojos del gallego Mattos!
ILE DE OXADIAN                                         pensaba: “Lo logré, lo logré”. Pero, a la vez que
                                                       me mostraba el dinero, (mi dinero) me iba dicien-               Difícil explicar lo que sentí. Ni rabia, ni odio, ni
                                                                                                                   venganza, sentí nada. Y eso es lo que me cues-
                                                                                        do: “Sí, sí, el dinero lo  tiono. Nunca me pasó sentir nada ante la indefen-
                       REFRIGERACION                                                                               sión ajena. Pero fue como si no lo hubiera visto,
Ayuda de  Cartomancia                                 Técnico Fernando Blengio  tengo, pero sabe lo que            seguí caminando como si esa imagen estuviera
parejas   Buzios                               Reparación de                    pasa, cumple quince                pintada en ese lugar. Estoy seguro que él me re-
Negocios  Videncia                                Lavarropas                    años mi hija, y… algo              conoció. ¿Qué habrá sentido? Nunca lo sabré.
Trabajo                                     Heladeras - Freezer                 tengo que hacerle”. Por
Salud                                               Vitrinas                    supuesto que ni yo, ni                 Pero… ¿Y la hija? Esa tan querida hija por la
                                            Aire acondicionado                  mi hermano, ni nadie,
   De lunes a viernes                                                           cobró jamás esa deuda
                                            Tels.: 2312 55 15 / 2313 61 68      y el cliente se perdió.
Tarot gratis
                                       Cel.: 095 259 642                            Pero la historia conti-
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                                                                                pués, trabajando como
Tel.: 2313 75 84                                                                médico voy a atender

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