Page 28 - Octubre 2018
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24 Años informando                                     LA PRENSA DE LA ZONA OESTE                                                 OCTUBRE
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           AL RESCATE DE LA MEMORIA


          ¿Y la calle 7?                                                          Voy y vengo. Voy y vengo










                ecorro la calle César Bianco en auto, rápi-
                damente, de punta a punta, a veces más
          Rde una vez en el día y…, y nada. Paso por
          ella como una sombra, como encapsulado en esa
          lata con ruedas. ¿Es que no conozco ese trayec-
          to? ¿Es que me es ajeno? ¿No me pertenece?
          ¡Cuántas preguntas sin responder! No porque no
          tengan una respuesta, sino porque no nos damos
          el tiempo para pensar y o sentir. Vivimos apura-
          dos olvidando nuestras raíces. ¿Corriendo atrás
          de qué? En fin, vale la pena cuestionarnos algu-
          nas conductas si al fin el resultado es el encuen-
          tro con nosotros mismos y nuestro entorno.
             La calle 7, hoy César Bianco. ¿Qué significa
          su nombre para muchos de nosotros? De niños
          nos enseñaron que la escuela era nuestra segun-
          da casa, y así lo aprendimos, creo que se olvida-
          ron mencionar que esa calle también lo era.
             Así lo sentíamos.  Allí estábamos  seguros.
          Mientras  nos mantuviéramos  en ese  espacio
          nada malo nos podía pasar. Hoy podemos decir
          que era como una cuna en la cual nos sentía-
          mos cobijados, seguros, acompañados y llenos
          de gozo jugando con nuestros amigos. Todo ello
          semejaba un gran albergue con muchas puertas,
          habiendo detrás de cada una de ellas, una casa
          en la cual podíamos entrar como si fuera la nues-
          tra. Encontraríamos allí una madre (la mayoría no
          trabajaba) pronta a atendernos o reprendernos
          según el caso, pero siempre atenta a sus hijos y
          a los amigos de sus hijos.                      ños que son hoy padres y abuelos felices con sus  propuesta a la que accedió gustoso de inmediato.
             Funcionaba  como una espaciosa guardería     vidas. Ni delinquían, ni iban al psicólogo; elegían   “¿Sabés lo que pasa? Somos los más viejos
          con múltiples cuidadoras  honorarias,  entre las   por profesión el trabajo y la honradez, nada difícil  y si no documentamos aquello, todo se pierde”.
          cuales regía un contrato de honor nunca firmado.   para ellos pues solamente tenían que imitar a sus  Dicho ésto, en plena coincidencia y en compañía
          Unas más, otras menos, todas las madres marca-  mayores.                                        de Estela su esposa, ahora en su casa de Cno.
          ban su presencia cuando la situación lo requería.   ¿Quiénes eran esos mayores?  Gente de di-   Cibils comenzamos a recordar tiempos idos.
             El contar solo con los cruces de inicio y final,   ferente origen, algunos  nativos, otros inmigran-  Me dice Gilberto: “Yo qué sé, éramos tan fe-
          sumado al muy escaso tránsito de vehículos, ha-  tes o directos descendientes de ellos. Diferentes  lices”. Con su mirada perdida, con la felicidad
          cían de esa calle, un lugar más que seguro para   profesiones o maneras de ganarse el diario sus-  reflejada  en  su  rostro,  como  viendo  pasar  una
          los juegos infantiles. El afirmado de pedregullo no   tento; comerciantes, obreros de fábricas, albañi-  película, fue lo primero que me dijo. Continuó di-
          impedía que en él se jugaran los más encarniza-  les, repartidores de verdura, enfermero,  joyero,  ciendo: “Vivíamos en un rancho de terrón cuyas
          dos y disfrutables partidos de fútbol. Era llegar, y   empleadas  domésticas, empleados  públicos,  paredes embarrábamos todos los años para ha-
          preguntar al grito; “¿Para qué lado juego?”, y al   lavanderas,  modista, zapatero, etc. La mayoría  cer el debido mantenimiento, curándolo después
          grito se daba la integración a aquel grupo de ni-  tenía su propia huerta, gallinas, frutales y vides.  con una mano de cal que lo dejaba impecable-
                                                          Podríamos  definirlos  como  laboriosos,  alegres,  mente blanco y limpio. Lo mismo el techo, que
           NEMAR                                          solidarios y fraternos.                         mi padre arreglaba con paja que traía de un lugar
                                                             Así yo hoy siento aquella calle por la cual paso  cercano a la Barra del Santa Lucía”
                                                                                                             Le comento que recuerdo perfectamente a su
                                                          sin mirar. Es que es otra calle que tal vez no quie-
                                                                                                          hermana Teresa y a sus padres. Que veía a su
                                                          ra ver. Mantengo algunos vínculos de aquel tiem-
               AÑOS DE                                    po, otros, con la naturalidad de las cosas, se han  mamá todos los días trabajar en la casa de la fa-
                                                                                                          milia Bierdel, y que recuerdo ver a su padre con
                                                          perdido.
                                                                                                          muy avanzada edad correr de tal manera que los
                                                             Casualmente y pensando en esta nota  me en-
            EXPERIENCIA                                   cuentro con uno de ellos, Gilberto Recalde; algo  más jóvenes no podíamos alcanzarlo.
                                                                                                             “Sí, es cierto”, me dice Gilberto con una am-
                                                          mayor que yo, lo que me viene muy bien porque
                AVALAN                                    tiene más recuerdos para ofrecer y además vivía  plia sonrisa y continuando con su rico relato.
                                                                                                             “Y sí…, jugábamos como todos los niños. Ha-
                                                          en la propia calle, cosa que yo no, por lo tanto
               NUESTRO                                    lo vi como candidato ideal para sumar al tema,  cíamos un grupito y nos íbamos al arroyo. Como
                                                                                                          todavía no estaba el frigorífico Modelo sus aguas
               TRABAJO                                     Santería San Expedito                          eran limpias. Allí teníamos un tronco con el cual
                                                                                                          íbamos y veníamos por su cauce”
                                                                                                             “Me acuerdo del almacén de Yuli (Inmigrante
                  Reparaciones,                                   2 de noviembre                          húngara). Guardaba los tarros de pulidor “Fuph”
             repuestos y ventas                             Día de las Almas (de los Difuntos)            (Fábrica Uruguaya de Productos Higiénicos) en
                   de bicicletas                            25 noviembre        José Barrales 2409        el estante más alto, y como era petisita, en pun-
                                                                                                          tas de pie los tocaba con el extremo de la larga
                                                                                 y Camino Cibils
                                                            Día Santa Catalina  (detrás de la Terminal    cuchilla de cortar fiambres y, al caer, los atajaba
                     CREDIT OS                              Artículos de religión  de Ómnibus)            en pleno vuelo. El tanque de kerosene entrando
             Camino Las Chimeneas 6156 frente                                                             a la izquierda, en la puerta el cartel de Coca Cola
                                                                                                          (0.12 centésimos), la pila de libretas de fiado de-
            a la cancha Chimenea Tel: 2312 25 30           Horario de Lunes a sábados de 9:00 a 19:30 horas  bajo del cartel que mostrando un león muy serio
                                                                      Domingo cerrado




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