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24 Años informando LA PRENSA DE LA ZONA OESTE OCTUBRE
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AL RESCATE DE LA MEMORIA
¿Y la calle 7? Voy y vengo. Voy y vengo
ecorro la calle César Bianco en auto, rápi-
damente, de punta a punta, a veces más
Rde una vez en el día y…, y nada. Paso por
ella como una sombra, como encapsulado en esa
lata con ruedas. ¿Es que no conozco ese trayec-
to? ¿Es que me es ajeno? ¿No me pertenece?
¡Cuántas preguntas sin responder! No porque no
tengan una respuesta, sino porque no nos damos
el tiempo para pensar y o sentir. Vivimos apura-
dos olvidando nuestras raíces. ¿Corriendo atrás
de qué? En fin, vale la pena cuestionarnos algu-
nas conductas si al fin el resultado es el encuen-
tro con nosotros mismos y nuestro entorno.
La calle 7, hoy César Bianco. ¿Qué significa
su nombre para muchos de nosotros? De niños
nos enseñaron que la escuela era nuestra segun-
da casa, y así lo aprendimos, creo que se olvida-
ron mencionar que esa calle también lo era.
Así lo sentíamos. Allí estábamos seguros.
Mientras nos mantuviéramos en ese espacio
nada malo nos podía pasar. Hoy podemos decir
que era como una cuna en la cual nos sentía-
mos cobijados, seguros, acompañados y llenos
de gozo jugando con nuestros amigos. Todo ello
semejaba un gran albergue con muchas puertas,
habiendo detrás de cada una de ellas, una casa
en la cual podíamos entrar como si fuera la nues-
tra. Encontraríamos allí una madre (la mayoría no
trabajaba) pronta a atendernos o reprendernos
según el caso, pero siempre atenta a sus hijos y
a los amigos de sus hijos. ños que son hoy padres y abuelos felices con sus propuesta a la que accedió gustoso de inmediato.
Funcionaba como una espaciosa guardería vidas. Ni delinquían, ni iban al psicólogo; elegían “¿Sabés lo que pasa? Somos los más viejos
con múltiples cuidadoras honorarias, entre las por profesión el trabajo y la honradez, nada difícil y si no documentamos aquello, todo se pierde”.
cuales regía un contrato de honor nunca firmado. para ellos pues solamente tenían que imitar a sus Dicho ésto, en plena coincidencia y en compañía
Unas más, otras menos, todas las madres marca- mayores. de Estela su esposa, ahora en su casa de Cno.
ban su presencia cuando la situación lo requería. ¿Quiénes eran esos mayores? Gente de di- Cibils comenzamos a recordar tiempos idos.
El contar solo con los cruces de inicio y final, ferente origen, algunos nativos, otros inmigran- Me dice Gilberto: “Yo qué sé, éramos tan fe-
sumado al muy escaso tránsito de vehículos, ha- tes o directos descendientes de ellos. Diferentes lices”. Con su mirada perdida, con la felicidad
cían de esa calle, un lugar más que seguro para profesiones o maneras de ganarse el diario sus- reflejada en su rostro, como viendo pasar una
los juegos infantiles. El afirmado de pedregullo no tento; comerciantes, obreros de fábricas, albañi- película, fue lo primero que me dijo. Continuó di-
impedía que en él se jugaran los más encarniza- les, repartidores de verdura, enfermero, joyero, ciendo: “Vivíamos en un rancho de terrón cuyas
dos y disfrutables partidos de fútbol. Era llegar, y empleadas domésticas, empleados públicos, paredes embarrábamos todos los años para ha-
preguntar al grito; “¿Para qué lado juego?”, y al lavanderas, modista, zapatero, etc. La mayoría cer el debido mantenimiento, curándolo después
grito se daba la integración a aquel grupo de ni- tenía su propia huerta, gallinas, frutales y vides. con una mano de cal que lo dejaba impecable-
Podríamos definirlos como laboriosos, alegres, mente blanco y limpio. Lo mismo el techo, que
NEMAR solidarios y fraternos. mi padre arreglaba con paja que traía de un lugar
Así yo hoy siento aquella calle por la cual paso cercano a la Barra del Santa Lucía”
Le comento que recuerdo perfectamente a su
sin mirar. Es que es otra calle que tal vez no quie-
hermana Teresa y a sus padres. Que veía a su
ra ver. Mantengo algunos vínculos de aquel tiem-
AÑOS DE po, otros, con la naturalidad de las cosas, se han mamá todos los días trabajar en la casa de la fa-
milia Bierdel, y que recuerdo ver a su padre con
perdido.
muy avanzada edad correr de tal manera que los
Casualmente y pensando en esta nota me en-
EXPERIENCIA cuentro con uno de ellos, Gilberto Recalde; algo más jóvenes no podíamos alcanzarlo.
“Sí, es cierto”, me dice Gilberto con una am-
mayor que yo, lo que me viene muy bien porque
AVALAN tiene más recuerdos para ofrecer y además vivía plia sonrisa y continuando con su rico relato.
“Y sí…, jugábamos como todos los niños. Ha-
en la propia calle, cosa que yo no, por lo tanto
NUESTRO lo vi como candidato ideal para sumar al tema, cíamos un grupito y nos íbamos al arroyo. Como
todavía no estaba el frigorífico Modelo sus aguas
TRABAJO Santería San Expedito eran limpias. Allí teníamos un tronco con el cual
íbamos y veníamos por su cauce”
“Me acuerdo del almacén de Yuli (Inmigrante
Reparaciones, 2 de noviembre húngara). Guardaba los tarros de pulidor “Fuph”
repuestos y ventas Día de las Almas (de los Difuntos) (Fábrica Uruguaya de Productos Higiénicos) en
de bicicletas 25 noviembre José Barrales 2409 el estante más alto, y como era petisita, en pun-
tas de pie los tocaba con el extremo de la larga
y Camino Cibils
Día Santa Catalina (detrás de la Terminal cuchilla de cortar fiambres y, al caer, los atajaba
CREDIT OS Artículos de religión de Ómnibus) en pleno vuelo. El tanque de kerosene entrando
Camino Las Chimeneas 6156 frente a la izquierda, en la puerta el cartel de Coca Cola
(0.12 centésimos), la pila de libretas de fiado de-
a la cancha Chimenea Tel: 2312 25 30 Horario de Lunes a sábados de 9:00 a 19:30 horas bajo del cartel que mostrando un león muy serio
Domingo cerrado
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