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AGOSTO                                                LA PRENSA DE LA ZONA OESTE                             25 Años informando
2019
                                                                                                                       21

    La mayoría de los niños van a la escuela que      general de rodilla. Pobre criatura el circunstancial   y los vence el sueño, el pocero discute, defen-
está a la vuelta de la esquina. Sus padres, los       paciente, que es nuevamente agredida por sus           diendo lo que en ese momento parece valer la
hombres del barrio, son obreros que trabajan en       compañeros de la cruz roja, que se afanan en pa-       pena, con otro hombre, que por lo que se dicen
las muchas fábricas que hay en la zona; son em-       sarle “merthiolate”, sobre todo para que le arda       conoce bien. Tiene mucha rabia y el otro no me-
pleos estables y muchos están en éstos desde          más que para curarlo.                                  nos, gritan, se alejan y vuelven a la carga, ya con
muchachos, se los ve volver a casa todos los días                                                            insultos, con frases donde se ha perdido el moti-
más o menos a la misma hora, algunos en bicicle-          El pocero no tiene hijos, pasa despacito en su     vo inicial de la pelea, el otro es sólo un enemigo
ta, otros caminando. Los espera la comida que a       carro mirando el alboroto de niños, algunos que        odiado.
la patrona se le ocurrió o pudo preparar. La bolsa    lo ven le gritan cosas y él no se queda atrás; lo
de los mandados de cada una refleja lo que el         saluda uno de los maestros con el que ha con-              En la casa del televisor llega el padre, que no
hombre gana. Paquetes de papel de estraza, un         versado muchas veces. Hoy lleva unas camas en          es de los que vuelven con el pito de la fábrica,
litro de querosén, doscientos gramos de aceite y      el carro a la casa de su hermana que vive a unas       sino que por su trabajo va y viene sin horario, por
alguna botella de refresco, pocas.                    cuadras, ella tiene un boliche y es ahí donde el       eso la puerta de su casa siempre está sin llave,
                                                      hombre comparte vino con otros parroquianos.           por si llega papá. Trae un paquete con carne de
    La escuela tiene doble turno y sólo un núme-      Se ven en el precario negocio, muchos caballos y       vaca, en la casa no falta, pero por las dudas; no
ro la identifica. Los maestros del barrio son los     en la sombra sus jinetes acodados en las tablas        quiere perderse un buen churrasco con huevos
menos, se ve bajar de los ómnibus a muchachas         del mostrador. Está caliente el aire y el ánimo de     fritos que su esposa prepara rápido mientras se
lindas que enseguida son rodeadas por los alum-       los bebedores, la conversación no va por los ca-       baña. Es joven y fuerte, come mucho, porque lo
nos que las esperan, les llama la atención las        rriles habituales de temas del trabajo o el fútbol,    gasta; fuma y toma alcohol porque es parte de
pestañas con abundante rimel, el cabello peinado      se huele un mal ambiente. Algunos se van para          ser hombre.
de peluquería, los exquisitos perfumes y todo lo      no complicarse, otros por curiosidad o solidari-
que en conjunto marca su procedencia de otros         dad, se quedan a ver qué sucede.                           Los gurises están dormidos frente al televisor
barrios.                                                                                                     encendido, el padre los carga en brazos a los dos
                                                          Pasan frente al boliche los gurises que ya sa-     juntos y los mete en la cama, después se sienta
    El pito que suena en la fábrica y se escucha      lieron de la escuela, un varón con la túnica de        en un sillón verde a leer el diario de la noche fren-
de lejos, indica que son las dos de la tarde los      arrastro, lo rezonga su hermana mayor, impeca-         te a la tele hablando sola.
almacenes y la panadería están cerrados, las ca-      ble la niña con túnica recta, seguramente para
lles tranquilas, hasta que a las tres suena la cam-   que la herede el chico.                                    El pocero se agarra el pecho, ve la sangre que
pana de la escuela, zarandeada por algún niño                                                                le empapa las manos, aprieta y no la puede pa-
contento por el honor de tocarla, la directora tiene      Son las cinco de la tarde, quedan pocas horas      rar; sigue gritándole insultos al del cuchillo, mien-
que pedirle por favor que pare.                       de sol que ya no calienta como al mediodía.            tras, los de a caballo lo suben a su propio carro y
                                                                                                             se lo llevan para no volver.
    Se terminó la paz, todos gritan en el recreo          Los niños llegan a la casa a tomar la leche.
según el juego que hayan elegido, se ven grupos       Son hogares con la madre presente y el zaguán              Se corre rápido la noticia, nadie pierde la opor-
de gurises correteando, algunos para tocarse un       abierto, aún en las noches. Hoy hay una sorpresa       tunidad de agregar detalles al episodio criminal.
poco con la excusa de la cruz hecha. Otros tratan     en el living de los hermanitos, al fin llegó el tele-
de esconderse atrás de los tachos de basura he-       visor, con caja de madera y en blanco y negro.             En la casa del sillón verde los niños escuchan
chos con tanques de doscientos litros. Las gran-      La leche esta tarde se toma con Pilán, nadie los       a su madre, les cuenta lo ocurrido filtrando los
des de sexto, que parecen liceales infiltradas,       podrá sacar de enfrente a la pantalla, con la pu-      detalles sórdidos que escuchó al ir al expendio a
disfrazadas con túnica tableada y moña, caminan       blicidad en vivo y justo hoy un programa de pre-       buscar la leche. Lamenta en fin, la pérdida de un
del brazo conversando de quien sabe que.              guntas y respuestas auspiciado por una bebida          buen vecino, un hombre bueno.
                                                      alcohólica.
    Unas cuantas madres se arriman al muro con                                                                                             Adriana Acosta Larralde
altas rejas a ver a sus hijos que juegan alegre-          Mientras los niños se niegan a ir a bañarse                                                 Paso de la Arena
mente, la excusa es alcanzarles la merienda.
Esta consiste en galletitas María o manzanas.                                                                PALMlAáCÉtNaLnooss
En la escuela se venden tortugas con mortadela,
preparadas por los alumnos.

    El manicero, en verano se transforma en hela-
dero, hoy grita incansable maníiiii desde el mismo
lugar que ocupan las madres.

    Las limpiadoras de la escuela son las únicas
que salen y entran por el portón de hierro, hacien-
do algún mandado, seguro para las maestras.
Estas conversan animadamente de sus hijos y
sus amores, sólo

    perturbadas por algún hecho de sangre, en

Especialistas                                         NEMAR                                                  BEBIDAS
                                                        AÑOS DE                                              IMPORTADAS
  Mecánica en general                                 EXPERIENCIA
                                                                                                             Frutas - Verduras - Ración - Fiambrería
             DiaTBgeonstsócdshteico                      AVALAN                                              Salón de billar / Horario de 7.00 a 15.00 hs. y de 17.00 a 0 hs.
                                                        NUESTRO
                   El Zorzal                            TRABAJO                                              Luis B. Berres 8696 / Tel.: 2312 00 56
                      9440
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                                                               de bicicletas
                                                                                                             TEL 2322 91 84 CEL. 099 959 308
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                                                                                                                   esq. Rey del Monte
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